Filogenia de la humanidad, historia de la creación de nuestros ancestros. Parte III

Continuamos con nuestro recorrido por los estadios evolutivos de la raza humana, viendo cómo, a medida que asimoss iba realizando nuevas pruebas y experimentos con cada “modelo”, se iban incrementando las capacidades mentales, físicas y energéticas de la especie que luego llegaremos a ser.

Pre-homo. Género Paranthropus

  • Paranthropus boisei, 1.75 millones de años
  • Paranthropus robustus, 2 a 1.2 millones de años
  • Paranthropus aethiopicus, 2.6 a 2.2 millones de años

Este género se desarrolló como un intento de asimoss de crear las primeras “élites” que, luego, serían puestas entre los niveles de gestión de REC y la humanidad, para su supervisión y “coordinación”, liberando a asimoss de algunas de las tareas más básicas de gestión de los grupos de homínidos ya existentes en aquellos momentos de nuestra historia.

Algunos de estos especímenes, hablando ya del paranthropus, aun siendo tremendamente primitivos desde nuestro punto de vista y percepción actual, estaban mucho más avanzados respecto a sus congéneres australopitecos, al menos lo suficiente como para poder ser puestos como “líderes” de clanes y grupos y enseñarles, a estos, algunas tareas básicas que pudieran repetir sin supervisión de asimoss.

Los clanes y miembros de lo que llegaría a ser el linaje que, durante miles de años, tuvo un lugar en la mesa de poder de SC2 junto con otros miembros de REC, nacen de esta genética, cambiada una y otra vez, y dotada de más y más poder y capacidades, sacándolos de las líneas naturales evolutivas del resto de homos y haciéndolos avanzar a un ritmo muchísimo más rápido que el resto.

Las leyendas de la época dorada de la humanidad que nos hablan de Lemuria y la Atlántida son de esta época (aproximadamente unos 2 millones de años la primera, 1.5 millones de años la segunda), y no están relacionadas con una humanidad muy avanzada ni mucho menos, sino hacen referencia al estilo de vida y sociedad del grupo de élite del género paranthopus, que fue apartado de la evolución natural y puesto en una línea y “proceso evolutivo” acelerado para crear el sistema de élites y castas de poder. Este sistema es el que, millones de años más tarde, empezaría a dar forma a la estructura social de nuestra especie y que aun hoy en día perdura, de forma quizás menos obvia, pero claramente establecida como los estratos sociales y de poder de la humanidad, así como las castas y los niveles jerárquicos de los que “mandan” vs “el pueblo” que han regido a lo largo de nuestra historia (monarquías y realezas derivan de este sistema obviamente).

Para distorsionar hasta cierto punto toda esta información y hechos, asimoss insertaron en el IC colectivo imaginaria y escenarios sobre la pretendida vida en Lemuria y la Atlántida, ampliándolos para promover la idea de que había sido una época dorada para todos los seres humanos de aquel entonces, que aún no pasábamos de ser homínidos con un mínimo de autoconsciencia e inteligencia, en muchos casos aun intentando aprender a dominar cosas como el fuego o afilar una piedra con otra.

Esa información y escenarios de la época Atlante y Lemuriana siguen presentes en todos los ICs, y de ahí que cualquiera de nosotros en regresiones, en conexiones “psíquicas”, en “lecturas de vidas pasadas”, etc., etc., tenemos acceso a ello como si fueran hechos reales del pasado. Por este motivo, hay miles de personas en el planeta que han bajado información, captado “cosas” y escrito ríos de tinta en miles de libros sobre ello, pues así se ha querido que se transmita a lo largo de generaciones el ideario de una humanidad “evolucionada” y venida a menos.

Como los datos insertados tienen códigos asimoss de “veracidad” y no se pueden distinguir de datos inventados cuando se captan a través de este tipo de conexión psíquica, visión remota, canalización, regresión, etc., cualquier conexión y captación de estos pasa fácilmente los filtros de control de nuestra psique que, a veces, nos ayudan a detectar información “distorsionada” o falsa cuando esta entra en los procesos de análisis de nuestras esferas mentales pero, a veces, dejan pasar también sin filtrar datos incorrectos si estos tienen códigos de un cierto nivel de jerarquía que permite que, mucha información, se “salte” los controles internos de nuestras esferas mentales para detectar contenido no correcto o tergiversado respecto a la “verdad”, tal y como es percibida por nuestros YS fuera de toda distorsión o manipulación de la misma.

Mecanismos automáticos de entrega de información

Como soporte a lo anterior, REC ha ido generando también miles de canalizaciones puestas en marcha por egregores automatizados, haciéndose pasar por seres de todo tipo que han ido entregando datos presentes en los ICs a quien intenta sintonizar con este tipo de información sin mayores discernimientos o comprobaciones, sin un juicio crítico o sin mantener una mínima conversación de vuelta con esos supuestos “seres ascendidos” para debatir sobre lo que nos explicaban, lo que ha contribuido a mantener viva las leyendas sobre estos momentos de la historia de la humanidad como un momento álgido de nuestra especie en una época dorada de la misma.

De alguna manera, no se trata de un simple “engaño” y ya está, sino que es una manera de mantener en la psique colectiva de aquella época, y hasta la nuestra, una noción de que el ser humano es “especial” y “evolucionado”, algo que, en cierta manera es muy correcto, pues tenemos unos potenciales enormes que nos hacen más “especiales” que a la mitad de las razas de la galaxia, y una capacidad de evolución que nos permite llegar mucho más lejos que otras especies, simplemente por lo que yace latente en nuestros genes, psique y sistema energético.

Por lo tanto, los escenarios insertados en el inconsciente colectivo sobre nuestra “época dorada” muestran una verdad disfrazada de leyenda en la psique colectiva, que no es que fuera así para toda la humanidad (solo fue un tipo de vida y experiencias para unos pocos miles de YS y almas en cuerpos físicos avanzados, evolucionados a partir de múltiples experimentos con el género paranthopus), pero que refleja, de alguna manera, lo que sí que podemos ser y seremos en algún momento.

Aún quedan en el planeta unos pocos miles de personas con avatares físicos pertenecientes al linaje descendiente de aquellos homínidos paranthropus que fueron sacados del proceso natural evolutivo y hechos avanzar a una velocidad enorme. Ahora mismo, son personas con potenciales que ninguno de nosotros podriamos ni imaginar, pues toda su genética de todas las razas que dieron ADN para manipularlos está activa y funcional al 100%, y, de ahí, es de donde sale, de algún modo, la base acerca de los superpoderes de cualquier personaje de Marvel o DC que os podáis imaginar. La mayoría de ellos, en estos momentos, forman parte de los grupos que asisten a SC3 y SC4 y cuya base principal de trabajo, como habíamos mencionado, sigue siendo la Antártida.

Entonces, dejando a estos grupos y linajes a un lado, a partir de aquí volvemos a la línea evolutiva “natural” del lhumanu y veamos el siguiente paso de nuestra evolución, con la creación y aparición de los primeros “modelos” del género homo.

Genero Homo

Algunos de los principales “homos” de los que hemos encontrado fósiles han sido catalogados como:

  • Homo habilis -Olduvai (Tanzania), 2,5-1,7 millones de años
  • Homo rudolfensis -Koobi Fora (Kenia), 1,9 millones de años
  • Homo erectus – varios yacimientos de Asia, si bien un cierto número de autores consideran que esta especie vivió también en África y Europa, 1,8 millones de años-100.000 años
  • Homo ergaster- varios lugares de África, 1,9-1,4 millones de años. La especie Homo ergaster podría haber sobrevivido en África hasta hace medio millón de años.
  • Homo georgicus -Dmanisi (República de Georgia), 1,8 millones de años
  • Homo naledi -Rising Star (Sudáfrica) 300.000-230.000 años
  • Homo rhodesiensis – Kabwe (Zambia), 300.000 – 275.000 años
  • Homo neanderthalis – Europa, Próximo Oriente, Oriente Medio y Asia Central, entre 230 000 y 40 000 años
  • Denisovanos- cuevas de Denísova, en Altái (Siberia), entre hace un millón de años y 40 000 años

Hablaremos pues de forma más o menos amplia de todos estos géneros y subespecies de homo que, como ya podéis imaginar, fueron nuevas creaciones de asimoss combinadas con la evolución natural a la que se dejaba crecer a los diferentes grupos, algunos siendo llevados y diseminados por diferentes partes del planeta y falleciendo por no poder adaptarse a las condiciones climáticas o, por el contrario, adaptándose perfectamente y creciendo en número, sin mayor intervención de REC que una mínima supervisión para registrar el progreso y el trabajo de estos grupos de lhumanus.

En esta etapa, desde hace más o menos dos millones de años hasta hace unos 30.000 años, cuando se empezó a desarrollar con ahínco y rapidez al homo sapiens, todos los géneros de homos representaron pruebas y avances en la capacidad cognitiva que asimoss buscaba entregar a la nueva especie, darle el poder de crear su propia realidad supeditada al contenido que asimoss deseaba para ello, cohesionar el inconsciente colectivo de la futura humanidad, usar la realidad base como sustrato principal para que todos proyectaran el mismo tipo de realidad y el mismo “mundo” con los mismos elementos, etc.

Los clanes y grupos de poder estaban ya muy establecidos, y se insertaron códigos jerárquicos que marcaban quien sería el macho dominante dentro de cada grupo. El arquetipo animal del “macho alfa” presente en la mayoría de las especies de fauna, fue acrecentado en todos los géneros de homo y sirvió para desarrollar el mecanismo de que, el más fuerte, siempre fuera el que se quedaba con el control de todo el clan. Asimoss buscaba así que solo aquellos avatares físicos que habían dado muestras de ser más robustos tuvieran continuidad evolutiva, pasando la genética de los más fuertes a su prole y haciendo que la especie humana fuera cada vez más resiliente ante los enormes cambios climáticos y energéticos que la Tierra estaba viviendo en aquellos momentos. Como ya podéis intuir, el arquetipo «alfa» está actualmente presente en el nivel 2 de programación de las esferas mentales del genero masculino principalmente (hay versión femenina también pero con otros parámetros).

Los descendientes y linajes del género paranthropus que hemos visto antes también fueron entrecruzados con algunos de los homos de sucesivas épocas para crear modelos más avanzados de forma natural mucho más rápidamente, así que, algunas evoluciones, de un género de homo a otro, se produjeron de forma espectacular en poquísimo tiempo, sin que exista explicación de cómo hemos podido pasar a niveles evolutivos tan elevados tan rápido y avanzar, en tan pocos miles de años lo que, en teoría, debería habernos llevado unos pocos millones si todo hubiera ido a un ritmo natural como el de otras especies del reino animal.

Insertando el concepto de “Dios”

Es con la aparición de los primeros homos que asimoss inicia la creación de los arquetipos religiosos y sus conceptos asociados en la psique homínida. En el homo habilis, ya se insertó el respeto por las fuerzas de la naturaleza como “elemento sobrenatural”, y, a partir de ello, se fue refinando para que, instintivamente, pues no había gran consciencia de todo esto a nivel racional, las creencias “religiosas” y “divinas” fueran arraigando en cada especie de homo que iba siendo desarrollado.

Se creo el concepto de “Dios”, con mayúsculas, y los “dioses”, con minúsculas, y se programaron ambos en la psique homínida a partir del homo erectus. Asimoss, amoss y demás empezaron a tomar el rol de los dioses, con minúsculas, y dejaron a fuerzas de la naturaleza el rol de “Divinidades”, con mayúsculas. El concepto del “Dios” global y “general” se insertó en la programación de todos los modelos anteriores al neandertal, con lo que, este, ya poseía toda la programación arquetípica y una base de creencias fuertemente arraigada en la mente sobre todo lo que era “divino”, “superior”, y que, de alguna forma, controlaba sus vidas. Evidentemente se ocultó que sus vidas eran controladas por ellos mismos a través de la proyección de su propia realidad, algo que especies como los denisovanos, y otros homos de esa época y grupos equivalentes en otras partes del planeta ya creaban completamente a partir de la estructura mental con la que habían sido dotados.

En esta época también se inician las pruebas para ir modificando los cuerpos físicos y los sistemas energéticos para adaptarlos de nuevo a los cambiantes y diferentes climas del planeta, lo que, mucho tiempo después, daría lugar a las diferentes razas que hoy en día conviven en nuestra especie. Sin que en aquel entonces aún se notara especial diferencia, ya se sentaron las bases para el desarrollo de los cuerpos que se convertirían en la raza oriental, en la raza africana, en la raza aria, etc., aunque aún estamos lejos del momento en el que asimoss ya establecen los parámetros exactos para las características físicas y energéticas de cada una y se fija su “residencia” en diferentes partes del globo.

Con toda esta evolución en marcha, llegó un punto de crecimiento y desarrollo que permitió a asimoss crear lo que ellos pensaban que sería el punto final evolutivo de la raza humana, el homo neanderthalis. Veremos en el siguiente artículo las pruebas genéticas y energéticas que se hicieron para ello y como, luego, vieron que hacía falta ir aún más lejos, algo que no entraba en sus planes, y no tuvieron más remedio que seguir “trabajando” para crear el homo sapiens, aun sin estar inicialmente previsto que así fuera.

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