Filogenia de la humanidad, más detalles de la historia de la creación de nuestros ancestros. Parte II

Nos habíamos quedado en el artículo anterior en la etapa en la que asimoss había dejado a la evolución natural del lhumanu su proceso de crecimiento en la Tierra, formando parte de las especies homínidas que recorrían entonces el planeta, pero no siendo parte de ellas desde un punto de vista energético y evolutivo, pues, recordemos, el lhumanu ya poseía alma individual y YS enlazado, aunque su avatar fuera completamente homínido e imposible de distinguir desde un punto de vista puramente fisiológico de cualquiera de las otras especies de homínidos que el reino animal contenía en aquel momento.

Asimoss deciden reiniciar el proceso evolutivo del lhumanu

¿Por qué entonces decidieron tantos millones de años más tarde volver a iniciar los procesos de alteración genética para hacer avanzar lo que luego sería la especie humana? Principalmente por cosas que habréis leído en diferentes libros, historias y mitos, con mayor o menor distorsión o cambios, pero con un sustrato más o menos correcto. Y es que asimoss empezaron a necesitar materia prima de diferentes tipos para su planeta natal, para sus colonias, para avanzar sus sistemas tecnológicos, etc., y la Tierra poseía en enormes cantidades todos los minerales y recursos naturales que, en aquellos momentos, eran necesarios para ello. Así que, haciendo corta una historia muy larga con muchos altibajos y tejemanejes, asimoss, y otras razas que accedieron a colaborar con estos, empezaron a incrementar su presencia en la Tierra y, de nuevo, se iniciaron algunas pruebas y experimentos para que el lhumanu fuera adquiriendo más destrezas, inteligencia y consciencia y se fuera convirtiendo, por decirlo de algún modo, en la “mano de obra” de ejecución de los planes de REC en la Tierra.

Especies «pre-homo»

Así, aproximadamente hace unos 10 millones de años, el lhumanu fue transformado de nuevo sucesivas veces, a pesar de que no tenemos fósiles o no hemos encontrado prácticamente nada de ello. Hasta la fecha, se han identificado por parte de nuestros paleontólogos dos especies que han sido catalogadas como:

  • Orrorin tugenesis, 6 millones de años
  • Sahelanthropus tchadensis, entre 6 y 7 millones de años

La estructura energética de los pre-homos de esa época comprendía el cuerpo físico, etérico, emocional, mental y causal. Tenían alma individual y YS individualizado. La conexión a la mente grupal de la especie “animal” se redujo lo bastante para empezar a crear el futuro inconsciente colectivo de la humanidad, e ir volcando en el mismo el conocimiento que, en aquel momento de desarrollo de la especie, se le quería otorgar al lhumanu (básicamente cosas como aprender a hacer herramientas básicas y comprender mínimamente las instrucciones de asimoss).

Estas especies lhumanu-homínidas catalogadas por la paleontología no tienen actualmente género asignado, debido a la escasa presencia de fósiles que hemos encontrado de esta antigüedad. Son ejemplos (junto con otros que no hemos descubierto aún) que quedan de los experimentos de aquel entonces con el lhumanu para ir incrementando su capacidad mental, energética, sus habilidades, su inteligencia, etc.

Fueron «desplegados» en África junto a grupos de primates, para facilitar su cohesión y evolución y analizar el impacto de genes homínidos y la adaptación al medio de una base sauria latente bajo la genética homínida. Las bases operacionales principales de asimoss de aquella época se encontraban en ese continente, África, así como en lo que para nosotros hoy es la Antártida, de ahí que todos nuestros hallazgos y conocimiento sobre los orígenes de la humanidad apuntan a esta región del planeta.

Como nota aparte, la Antártida sigue siendo en estos momentos la base principal tecnológica de REC y SC, donde se ubican todos los sistemas de monitorización de la humanidad, de nuestras comunicaciones, de los flujos y movimientos económicos, etc., y donde se encuentran las IAs que regulan todos estos sistemas como ya vimos en su momento.

Pre-homo. Género ardipithecus, creados entre 5.8 y 4.4 millones de años

  • Ardipithecus kadabba
  • Ardipithecus ramidus

Representan una evolución respecto al género anterior, también desarrollada y desplegada en África. Asimoss cambió una mínima parte de la genética respecto a homínidos anteriores preparándolo para poder moverlos a otros continentes con otros tipos de clima. No se podía hacer de forma rápida ya que era necesario generar una cohesión mental entre ellos para crear lo que hoy en día es nuestro inconsciente colectivo, de forma que sólo podían dejar que cada nuevo «modelo» estuviera evolucionando por su cuenta durante cientos de miles de años hasta que, su psique, estructura energética, sistema álmico, procesos grupales cognitivos, etc., se hubiera desarrollado lo bastante para poder volver a hacer cambios genéticos y pasar a un «modelo» más avanzado.

Cómo nota curiosa, según mi YS, ninguno de los miembros actuales de REC presentes en el planeta hoy en día estuvo en estas primeras etapas de nuestra creación como especie (aun viviendo más de 15000 años para cada encarnación y pudiendo cambiar de cuerpo sin perder la consciencia de quienes son), habiendo pasado millones de años desde entonces. Las generaciones actuales de asimoss, por ejemplo, también estudian y aprenden dentro de sus sistemas educativos en su sociedad (tanto aquí en la Tierra como en otros lugares donde tienen presencia) como, sus «ancestros», crearon a la humanidad en aquel momento.

Almas terrestres individualizadas

Como hemos comentado otras veces, el alma individualizada es creada o bien por el YS con energía de los planos superiores de la Tierra o bien se extrae de los cuerpos cuasi-causales del reino animal, modificándolas para que entonces se convierta en un alma “humana”. Por lo tanto, todas las almas de todos los seres humanos son siempre “terrestres”, el alma no viene de ningún sitio fuera del planeta, pues se requiere que su configuración y energía sea de la Tierra para poder hacer de enlace entre el YS y la estructura física y energética del avatar.

Cuando se habla de que “alguien” es de fuera, esto solo aplica al conjunto del cuerpo espíritu + YS, que es la única parte de nuestra estructura que puede enlazar con diferentes especies y sistemas energéticos. El cuerpo álmico de una raza es exclusivo para esa raza, y no puede ser movido a otra especie diferente, pero el cuerpo espíritu si, por lo que, “aquellos que han venido de otros lares a la Tierra para tener una experiencia evolutiva”, lo hacen solo desde los niveles de cuerpo espíritu + YS, creando un alma “terrestre” y, entonces, imbuyéndose en un cuerpo humano con una estructura sutil y energética “humana”.

Puesto que en este momento de la evolución de la pre-humanidad, el ardipithecus ya poseía un mínimo de requerimientos para ser receptor de muchos seres que vieron con interés la situación en la Tierra, se inició un influjo de miles de estos que, a nivel de YS y cuerpo espíritu (o equivalente) empezaron a encarnar en el planeta, generando ya vidas simultáneas en todas las épocas históricas disponibles en ese momento, y siendo parte de todos aquellos que, hace millones de años, ya llegaron al planeta y aun siguen, seguimos, por aquí, usando nuestra especie como base evolutiva para nuestro crecimiento y aprendizaje.

Pre-homo. Género australopitecos

  • Austrolopithecus africanus, entre 3 y 2 millones de años
  • Austrolopithecus afarensis, «Lucy», entre 3,9 y 3 millones de años
  • Austrolopithecus anamensis, 4.2 y 3.9 millones de años
  • Austrolopithecus bahrelgazhali, 3.6 millones de años
  • Austrolopithecus garhi, 2.5 millones de años
  • Austrolopithecus sediba, 1.95 y 1.75 millones de años

En este momento de nuestra historia, asimoss ya usaban a miembros de este género para asistirles en la extracción de minerales, sin que tuvieran especial conciencia de qué estaban haciendo o para qué. La facilidad para manejar un grupo de australopitecos radicaba en la introducción de un líder que tuviera un nivel evolutivo ligeramente superior al del resto del grupo, de forma que aprendiera lo básico de, por ejemplo, apartar piedras o arrancar vetas golpeándolas con piedras afiladas, y, luego, por imitación, consiguiendo que el resto de los miembros del grupo hicieran lo mismo (a través del mismo mecanismo que se comprobó en el llamado «experimento del centésimo mono» de Rupert Sheldrake).

El IC de nuestros antepasados en esa época ya estaba lo bastante cohesionado para poder insertar instrucciones a nivel de comportamientos instintivos que permitieran a todos los miembros de la especie aprender algo más rápidamente y de forma más o menos simultánea. La realidad base que sentaría el sustrato para que esta pre-humanidad generará su propia realidad acorde a las instrucciones de REC ya estaba lo suficientemente avanzada para poder empezar a usarla paulatinamente, coordinando esta proyección con los procesos de creación de la realidad de las mentes grupales del reino animal, en el que todavía se movían como parte del mismo a nivel físico, aun sin ser parte del reino animal a nivel evolutivo y energético.

Los planes para crear un sistema de gestión de los «lhumanus» de esa época que luego evolucionará hasta el sistema de control actual de 10 niveles y todo lo que hemos explicado anteriormente en el blog sobre SC, nació con la introducción en el IC de los australopitecos de códigos de control individuales que se asignaban a cada individuo según su nivel evolutivo, y que se desarrolló hasta lo que, en nuestros días, conocemos como «códigos de peligrosidad» (quizás el nombre no sea el más adecuado, pero creo que transmite la idea de su función desde el punto de vista de REC, simplemente se trataba de monitorizar individualmente la evolución mental y energética de cada miembro de la «pre-humanidad» de aquel entonces).

En el siguiente artículo continuaremos con los géneros que luego dieron paso a lo que sería, hoy en día, los miembros de las élites y grupos de poder, apartados de la línea natural evolutiva y hechos evolucionar muy rápidamente para poder crear, por parte de asimoss, el grupo o grupos que controlaría al resto de “homos” haciendo de enlace con sus “dioses”.

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