Estudiando el mundo que no vemos

¿Qué es y cómo se crea un fotograma de realidad? Creando la versión de la gente que vemos en nuestra vida. Parte I

Que la realidad está formada por un continuo de ondas y patrones holográficos que hemos ido explicando a lo largo de los años en diferentes artículos sigue siendo, quizás, material más para otra saga de Matrix que conocimiento práctico que podamos usar para darle sentido al mundo que vemos cada mañana ante nuestros ojos.

Que esa realidad sea una proyección que nuestra glándula pineal, en su contrapartida mental, emite como el proyector de una sala de cine (usando la programación y el contenido del cuerpo mental, los sistemas de creencias de cada uno y el resto de los parámetros que ya hemos explicado) como la bobina de la película con el material que ha de formar el mundo “externo” tampoco añade, en general, mayor claridad a por qué las cosas son cómo son y cómo cambiarlas.

Hacernos responsables de que hasta la última mota de polvo que existe en tu casa es una proyección nuestra, ya que, si no, no estaría “ahí” en el mueble, y no formaría parte de nuestra realidad, es aún más complicado de aceptar, y que las personas que existen en tu vida también son creaciones tuyas a partir de la información que ellas emiten desde sus propias realidades no es fácil tampoco de integrar dentro del conocimiento que tenemos sobre por qué vivimos en el mundo que vivimos, y quien ha puesto «ahí» ese evento que yo no he pedido ni he sido consciente del mismo y, sin embargo, me impacta directamente.

Si además añadimos que la realidad está compuesta de fotogramas estáticos, tal cual lo están las viñetas en un tebeo o las escenas de una película cuando están pasando por el proyector antes de ser mostradas en la pantalla del cine, entonces la cosa se complica más. Pero, en realidad, es correcta esta explicación, aunque sea imposible que nuestros sentidos perciban así el entramado de todo lo que captamos y percibimos por los sentidos.

El proceso de proyección y creación de nuestra trama de realidad

Cuando hemos explicado el funcionamiento de la trama sagrada de cada ser humano, y hemos explicado cómo funciona el mecanismo del libre albedrío que nos hace escoger fotograma a fotograma el camino que vamos a tomar para manifestar nuestras acciones diarias, hemos visto que toda nuestra vida está proyectada desde los primeros minutos de vida, pues, en el momento en el que la glándula pineal empieza a funcionar, con el primer llanto del bebé, inicia la proyección del sustrato holográfico que ha de formar su realidad, tomando toda la información que necesita para ello del contenido del IC familiar y de la conexión con las tramas de realidad de sus progenitores, pues ese bebé, aunque ya trae un cuerpo mental repleto de experiencias y sistemas de creencias provenientes del resto de sus vidas simultáneas, aun no tiene datos “frescos” sobre el funcionamiento de la realidad en la época histórica en la que acaba de nacer y usa, por lo tanto, los sistemas de creencias y datos de los padres para proyectar sus primeras versiones de su realidad.

Así, como habíamos comentado, a los pocos minutos de nacer ya tenemos proyectados varios meses de vida y, a los pocos meses, ya hemos proyectado hacia nuestro “futuro” varios lustros, y, en menos de tres años, tenemos más de 100 años de proyecciones, eventos y sucesos manifestados y latentes en todas sus posibilidades y versiones. Luego, esta trama base se sobrescribe y reparametriza continuamente, rescribiendo fotogramas proyectados la semana pasada con nuestras proyecciones generadas hoy y, de esta forma, continuamente cocreamos el mundo en el que vivimos microsegundo a microsegundo y reescribiendo nuestro futuro a medida que recorremos cada fotograma de espacio tiempo que generamos.

Cambiar tu vida y tu realidad, por lo tanto, y como ya sabéis, pasa por cambiar tu programación, sistema energético, contenido mental y sistema de creencias, porque lo único que hace que hoy vivas o te pase esto o lo otro es la onda que emitiste antes de ayer con el contenido de “eso”, así que, si la semana que viene deseas vivir o experimentar otra cosa, pues “hoy” debes emitir una onda diferente con el contenido de “eso” que deseas experimentar.

Del dicho al hecho…

Bien, esto que suena tan bonito y fácil ya sabemos que no lo es. Hemos diagramado anteriormente en varias ocasiones el resto de las influencias que nos hacen emitir “ondas” con un contenido tremendamente dispar al que, quizás, muchos de nosotros desearíamos emitir.

El cúmulo de programación y creencias de cada uno, más las experiencias y datos del resto de vidas simultáneas y paralelas, más la influencia de los inconscientes colectivos, las proyecciones de los demás sobre nuestras burbujas personales de realidad, la influencia de la realidad base gestionada por REC, la manipulación de las líneas temporales por REC y SC, la influencia de energías y corrientes planetarias y de fuera del sistema solar, y un sinfín de cosas más, hacen que nuestra realidad personal tenga el contenido final que es el que, ahora mismo, estás viendo en tu día a día y, si te fijas bien en esa lámpara que tienes delante en el comedor, y te planteas porqué la estás emitiendo de esa forma y no de otra, puedas quizás notar cómo su estructura energética “se desdibuja” un poco al haberte enfocado conscientemente en ella, y haberte planteado conscientemente si la onda que está en estos momentos sosteniendo la existencia de esa lámpara o de ese cuadro es cómo realmente quisieras que fuera esa lámpara o ese otro objeto.

Esa onda, como decíamos, está compuesta por fotogramas estáticos, así que imagínate que ahora haces una foto de tu salón con el móvil y le prestas atención. Esa foto ha captado un ínfimo fotograma de realidad, estático e inamovible, no hay nada que puedas cambiar de ese fotograma como tal, sus elementos están fijos y su contenido es inmutable porque las mónadas que lo forman han bloqueado y fijado una cierta configuración que da lugar a la disposición de objetos y elementos que ves en la foto. Aunque retoques la foto con un programa informático, no puedes cambiar el fotograma de realidad que captaste en su momento, y que es uno de los trillones de fotogramas estáticos que emites por microsegundo para crear tu mundo y tu existencia.

¿Cómo se crea y fija cada fotograma de realidad?

Para que tus mecanismos de proyección de la realidad puedan generar fotograma a fotograma la trama de eventos que recorres continuamente, fijar su contenido y bloquearlo para que no puedan ser alterados, se coge primero energía del plano mental “limpia” y “neutra”, sin ningún contenido previo, y se usa como usamos una página en blanco para dibujar en ella.

Esa energía neutra está presente en todas las estructuras del planeta (de todos los planetas) y viene a ser como un campo de dónde sale el flujo de energía “mental” que ha de servir a todos los seres conscientes, desde un pez hasta un logos, para crear su versión de la realidad en la que existe.

Los programas de las esferas mentales que se encargan de hacer las labores de recopilar los datos del cuerpo mental a partir del sistema de creencias y resto de parámetros de cada persona primero cortan esa energía en “trozos” individuales, de la misma forma que una máquina que hace espaguetis corta el flujo de masa alargado y continuo que sale de la máquina en tiras finas e individuales que serán cada uno de esos “espaguetis”. En este caso, del flujo continuo de energía mental proyectiva, se llama así, se cortan bloques individuales, ínfimos en “tamaño energético” y duración temporal.

Luego, todavía trabajando en nuestro “almacén” mental personal del plano 3.1 (el primer subnivel del plano mental de nuestro planeta), se usa el contenido mental de cada uno de nosotros para imprimir estos fotogramas espaciotemporales con “datos”, que representan micro partes de cada escenario, vivencia, secuencia de sucesos, experiencias, objetos, etc., que, una vez están “impresos”, se ponen en cola para que otros programas de nuestra mente los ordenen dentro de ese “almacén mental” personal y los preparen para ser emitidos en forma de onda senoidal hacia la línea temporal en la que cada uno se encuentre (33 o 42), haciendo que todo lo formado a nivel mental pase luego a crearse a nivel etérico y luego a manifestarse a nivel físico.

El proceso es complejo, y quizás habría que volver a leer los artículos de los últimos años para refrescar todo el conocimiento que hemos ido explicando sobre estos procesos, pero espero que grosso modo entendáis el procedimiento, aunque nos perdamos en los detalles.

Carriles y fotogramas múltiples con variantes y opciones

Ahora bien, como para cada cosa que nos sucede hemos de crear todas sus posibles versiones y alternativas (al menos unas cuantas, no es infinito), nos encontramos que la proyección de esa experiencia puede tener 25 alternativas, de las cuales yo voy a ver manifestada una sola en el plano físico o, al menos, solo me haré consciente de una de esas alternativas cuando la “viva” en mi realidad.

Además, como vivimos múltiples cosas a la vez en múltiples áreas de vida, no solo creamos una línea temporal “recta” de fotogramas donde una cosa va detrás de otra, sino que creamos centenares de experiencias en paralelo que se proyectan también en paralelo para que, cada vez que yo tomo una micro decisión sobre hacer esto o hacer lo otro, tenga un carril al que saltar, con fotogramas listos para ser usados como sustrato de mi realidad con un contenido relacionado con la versión de la experiencia que voy a vivir, al tomar la decisión de hacer esto o lo otro en mi vida.

Gracias a este mecanismo, cuando salgo a la calle tengo listas una serie de experiencias que voy a recorrer fotograma a fotograma, y que son diferentes a las experiencias que he vivido mientras estaba en casa con mi familia, también fotograma a fotograma, y todas esas experiencias se han creado en paralelo y puestas también en paralelo para cubrir todas las posibles bifurcaciones que mi libre albedrío vaya tomando, haciendo que mi esfera de consciencia recorra uno de esos micro carriles en cada momento y pueda saltar de uno a otro.

Es decir, si yo salgo a la calle pero vuelvo a casa porque me he olvidado las llaves del coche, es imperativo que aun tenga disponible el carril de experiencias con los fotogramas que corresponden a mi proyección de mi casa, para poder anclarme de nuevo al mismo y poder buscar las llaves, manteniendo así la coherencia de mi vida, y que, luego, cuando vuelva a la calle nuevamente, no tenga mi mente que volver a crear todo el entramado de edificios, coches y farolas de los que me he desconectado temporalmente cuando he entrado de nuevo en casa y he dejado de prestar atención a lo que sucedía fuera de ella.

Como además el contenido de esas calles, coches y demás nos viene insertado a todos en la base de datos que todos compartimos y que llamamos el “paradigma”, entonces no hay problema en mantener la proyección de la realidad en paralelo tanto emitiendo los fotogramas que permiten que vea una lampara en mi sofá cuando estoy en casa como la proyección de fotogramas que facilita que vea un quiosco de prensa y alguien vendiendo periódicos en la esquina de mi vivienda (y tanto el quiosco como las personas que en él están también son creación mía, pero usando la información que viene de las realidades de esas otras personas, aunque ellas a ellas mismas se estén proyectando de otra forma y con otra realidad diferente a la mía).

¿Soy yo la creación de otros en sus vidas, a la vez que otros son mi creación en la mía?

Yo, por lo tanto, si estoy en la vida de otras personas es porque esas personas me han creado en su propia realidad a partir de las ondas que yo proyecto de mí mismo, y que “entran” en el campo mental del resto de seres humanos con los que me cruzo a diario, permitiendo que los demás creen una versión de mí en su versión de la realidad.

Si mis “ondas” de quien soy, y las proyecciones que emito, encontraran a alguien que no dejara “entrar” mi holograma personal en el suyo, bloqueando la creación de una versión de mí en su mundo, yo no existo para esa persona, literalmente, porque, para esa persona, solo existe lo que ella misma crea y proyecta, y para que dos personas puedan verse e interactuar, cada una de ellas ha tenido que crear en su propia realidad una versión del otro, y es esa versión creada por mí mismo con la que yo interactúo cuando hablo con mi pareja, no con la versión “real” de mi pareja que ella misma ha creado de sí misma en su versión de la realidad.

Y cuando mi pareja, en su mundo y realidad, cree estar hablando conmigo, lo hace solo con la versión de mí que ella ha creado en su mundo a partir de la información de mí que yo le emito, a través de la cual llega esa conversación a mi versión de la realidad y la decodifico según mi programación y sistema de creencias, con lo que, como ya podéis suponer, lo que yo pienso de mí mismo y según yo me veo como creo que soy no tiene nada que ver, en general, con las versiones de mí que el resto de seres humanos han creado en sus realidades a partir de la información captada por sus centros energéticos y receptores de mi holograma personal.

Complejo hasta la saciedad

Ya veis lo complicado que es este mecanismo. Démosle unas pocas vueltas a todo esto para que se ajusten algunos programas internos que nos permitan despertar la capacidad, paulatinamente, de ver la realidad de forma algo diferente a como creemos que la realidad “es”, ya que todo lo que veis, y las personas tal y cómo las veis, son solo las versiones que vosotros habéis creado de esas personas (y cosas, y seres, y entes, y objetos, y etc…) con la información que esas personas emiten desde sus propias realidades y burbujas holográficas (a niveles de programación muy profundos). En el siguiente artículo completamos el tema de los fotogramas estáticos y su funcionamiento, para profundizar un poco más en el mecanismo de creación de estos y la formación del conjunto de nuestra realidad.

un saludo,
David Topí

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