Errores y cambios en las relaciones energéticas entre órganos y partes del sistema energético con conceptos, arquetipos y diferentes aspectos de la vida

Es posible que hayáis leído en más de un libro, técnica o fuente de información que diferentes partes del cuerpo y de su sistema energético está relacionado con diferentes conceptos de vida, con diferentes elementos de la realidad o con diferentes aspectos de la psique humana. Por ejemplo, tal órgano se asocia a tal emoción, tal parte del cuerpo se asocia a la influencia del padre o de la madre, tal síntoma está relacionado con el área sentimental, tal “cosa” se relaciona con tal “otra”, etc.

Esto creo que es más o menos conocido por todos vosotros, pues forma parte de las explicaciones que nos han llegado a través de múltiples fuentes y en las que se basan muchas técnicas de sanación. Ahora bien, ¿por qué y cómo se forjan estas relaciones? ¿Son siempre fijas e inmutables? ¿Cambian a lo largo del tiempo o de la vida de una persona?

Creo que el principio de resonancia ya lo conocéis todos bien. Cuando “algo” vibra igual que otro “algo”, entonces entran en resonancia, y, de forma parecida a como el principio de entrelazamiento cuántico indica, lo que le pasa al “algo” de aquí afecta luego al “algo” de allá. Por este motivo, si en tu cuerpo emocional, etérico, o en cualquier otra parte del cuerpo tienes un problema energético, los órganos físicos que más se van a ver afectados son aquellos cuya frecuencia de resonancia es idéntica o muy parecida a la de la energía estancada, a la del bloqueo, a la del problema, etc. Antiguas tradiciones y conocimientos ancestrales llegaron a crear un mapa de como cada órgano está directamente relacionado con un componente de la vida de la persona. El lado derecho del cuerpo representa a “tal”, el pie izquierdo representa lo otro, si te duele la rodilla o un hombro es porque tenemos algún problema en el área “lo que sea”. Hay libros enteros dedicados a ello y estas correspondencias, en algunos casos, vienen de mucho tiempo atrás y fueron mapeadas por aquellos primeros “sabios”, o “médicos holísticos” de antiguas civilizaciones que trabajaban tanto la parte física como la parte energética del ser humano.

Ahora bien, ¿es inmutable esta asociación? Como ya podéis imaginar, no lo es, y depende de cada persona, pues, aunque los arquetipos asociados a diferentes órganos y partes del cuerpo en el plano mental pueden ser más o menos “fijos”, la vibración de cada ser humano varia a lo largo de la vida, y más si esta persona se dedica a trabajarse a ella misma, a sanarse, a promover su desarrollo energético, etc.

Esto quiere decir que si nosotros, a través de la desprogramación mental y la sanación energética (o a través de cualquier otro método), nos vamos “limpiando” y elevando en frecuencia, alteramos la energía de todos nuestros órganos y componentes físicos, con lo que, si varia la frecuencia de mi codo o de mis ojos, estos ya no se encuentran en resonancia con los arquetipos, áreas de vida y “conceptos” que la mayoría de los libros “estándar” indican que tienen relación con ellos. Además, con los cambios de líneas temporales, las subidas y bajadas de subnivel energético, las influencias externas y las manipulaciones de REC y SC sobre todos los sistemas energéticos y físicos de todos los seres humanos, cada persona ha ido variando en bastantes grados (y de forma dispar) la vibración de los diferentes componentes que nos forman.

A su vez, la vibración de los arquetipos y conceptos con los que han estado relacionados también han cambiado por sí mismos, desfasándolos respecto a esas tablas, listas y correlaciones iniciales que usamos y que han llegado a nosotros a través de fuentes milenarias, en algunos casos.

Es un poco el mismo concepto que explicábamos hace más de un año en los artículos de numerología del blog, de los que hicimos toda una serie completa para explicar cómo ha ido variando la asociación de los conceptos, representaciones, definiciones y demás asociadas a los números, pues igual que en la antigüedad cada número tenía una vibración determinada que lo hacia resonar con ciertos significados y arquetipos que le otorgaban una simbología concreta, eso, con el paso de los siglos, fue cambiando, y muchos números hoy en día ya no representan lo que muchos libros de numerología indican, pues esos conceptos son aquellos que en la época sumeria, babilónica o egipcia resonaban con la estructura mental y psíquica del ser humano, así como con la estructura energética de la Tierra y el inconsciente colectivo de la humanidad, pero no con la actual situación, estado vibracional y composición energética que poseemos.

Por la misma razón, las correspondencias actuales que nos indican que este órgano está asociado a esta emoción, o que esta parte del cuerpo corresponde a esta área de vida, también han ido cambiando, y grosso modo puede que en algunos aspectos aun haya cierta similitud y siga habiendo cierta resonancia, pero en otros aspectos ya no tienen nada que ver con la realidad las asociaciones que ahora hacemos de una cosa con otra.

Además, lo que hay que tener en cuenta es que para cada persona es diferente, ya que como ahora hay siete macro grupos de personas en las que se ha dividido a la humanidad según el biorritmo evolutivo que posea, la resonancia del cuerpo físico y sus elementos se está ajustando, y seguirá haciéndolo, al nivel energético del macro grupo en el que la persona se encuentre, como os explicaba en el boletín de marzo. Esto significa que el órgano físico tal para una persona que está en una de las octavas más bajas de la LT33 resonará con la emoción o energía “A”, pero para alguien que está en la línea 42 en la octava del medio ese mismo órgano tendrá una frecuencia lo suficientemente diferente como para resonar con otra emoción o energía diferente, no pudiendo aplicar la misma tabla de correspondencias para una persona que para otra, pues cada una de ellas tiene una frecuencia de vibración distinta que la hacen conectarse y sintonizarse con diferentes corrientes energéticas, flujos mentales y emocionales, arquetipos y conceptos, etc.

Por ello, si en algún momento queréis usar estas correspondencias que tenemos en nuestra época actual para averiguar si tal cosa corresponde aún a tal concepto, tenéis que trabajar con el YS de la persona para comprobar si realmente todavía sigue “resonando” esa persona, de forma individual, con ese arquetipo, concepto, energía o área de vida, pues es posible que, según la vibración que posea, esa asociación que pudiéramos hacer no sea correcta ni válida, ya que el problema que tiene esa persona puede que no esté relacionado con el área de vida o “tema” a la que se hace referencia en listas de correlaciones heredadas y adaptadas de tiempos atrás, sino que, prácticamente, cada persona ahora tiene sus propias correspondencias y es posible que, el mismo órgano o parte del cuerpo, problema, aflicción, dolor, molestia o lo que sea, para la persona A esté asociado a un concepto y para otra persona esté asociado a otro muy distinto. Es por esta razón que, en los diagnósticos que hacemos en el protocolo de sanación, siempre le preguntamos todo al YS de la persona, y no damos por sentado que si me sale la emoción de tristeza estará relacionado con un problema en el pulmón, por decir algo, ya que la vibración del pulmón de la persona no tiene porque corresponder con la vibración del arquetipo mental de tristeza ni la vibración de la energía emocional “estándar” de tristeza, por poner un ejemplo. De la misma manera, si el órgano tal representa, por ejemplo, la influencia de la madre, para una persona puede ser más o menos correcto, pero para otra persona el arquetipo “materno” puede estar vibrando con cualquier otra parte del cuerpo que no tiene nada que ver con lo que tenemos en nuestras listas de correspondencias.

Todo es siempre un proceso de resonancia por vibración, por un lado, los elementos físicos y energéticos del cuerpo, por otro lado, los conceptos y arquetipos y energías que existen en el planeta y forman parte de nuestra realidad. A la mínima que uno de los dos lados cambia su frecuencia, dejan de resonar entre sí, y, por lo tanto, ya no se produce influencia de ese “concepto” sobre ese “órgano” porque cada uno tiene una vibración diferente. Como todos los seres humanos estamos cambiando de frecuencia muchísimo, tanto para arriba como para abajo, en estos últimos años, por todos los impactos energéticos que estamos sufriendo, por los cambios en las líneas temporales, por los trabajos de sanación que hacemos o recibimos, ya no es demasiado probable que las correspondencias que conocemos sean correctas para la mayoría de la población, siendo necesario hacer los estudios y comprobaciones de forma individual cada vez que queráis comprobar alguna de estas relaciones.

David Topí


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