25
May
Cuando recordamos un sueño al despertar, solemos percibirlo como una experiencia única, continua y homogénea, como si todo lo que ha ocurrido formara parte de un mismo plano sin diferenciaciones internas; sin embargo, esta percepción es en gran medida una simplificación, fruto de la forma en que la memoria onírica reconstruye lo vivido, ya que, si observamos con mayor atención la estructura de los sueños, especialmente cuando desarrollamos cierta práctica en su recuerdo y análisis, comienza a hacerse evidente que no todos los sueños, ni todas las partes de un mismo sueño, poseen la misma profundidad, intensidad o cualidad…
