Metafísica - Estructura de la realidad - Mente y Consciencia -  Sistema energético del ser humano 

¿Qué son los procesos kármicos grupales? Entendiendo el mecanismo kármico a nivel de países, regiones y psiques colectivas

Decía en el último artículo que parte de las razones de que algunos conflictos estén tan activos en nuestro planeta está relacionado con temas “kármicos” entre regiones, países y psiques regionales. No es algo nuevo, pues es un componente que ha estado presente durante toda nuestra historia como especie, sin embargo, desde que se inició la fase de desmontaje y limpieza planetaria, no todo lo que pasa en nuestra sociedad está bajo control total de SC, ya que hay otros factores en juego que ahora vamos a explicar que ni siquiera los miembros de SC6 de mayor poder pueden gestionar y que son, indudablemente, los que van a estar activamente delineando una gran parte de los procesos y situaciones que vamos a ver manifestadas en nuestra realidad común en el planeta en los años por venir.

Estos factores no son otra cosa que los procesos kármicos “grupales” que se tienen que activar para poder ser, también, limpiados y sanados, y cuya disolución, limpieza y cancelación forma parte del trabajo que las fuerzas de la naturaleza tienen que cumplir para dejar parte de las estructuras de realidad humanas listas, recogidas y limpias para lo que tenga que venir en el futuro.

En el último webinar sobre cómo cancelar y compensar nuestros propios procesos kármicos, os explicaba que el ser humano genera “karma” por todo, pero, os explicaba que, el karma, no es un concepto asociado al premio o castigo, al portarse bien o mal, a ser más buenos o malos, ni mucho menos, aunque es la forma en la que ha trascendido hacia nuestro entendimiento colectivo un proceso energético complejo, pero muy importante en la gestión de todo el universo.

Para los que no habéis hecho el webinar, grosso modo explicar que el karma es un mecanismo de compensación energética. Onda que sale y tiene un impacto en algo, onda que entra para equilibrar aquello que ha sido impactado, a la persona que causó el impacto, o al evento que ha sido modificado con ese impacto. Es un tema muy complejo de detallar, pero lo que sí que os puedo asegurar es que toda acción genera algún tipo de onda kármica, que, mecanismos automáticos presentes en todos los niveles del cosmos, controlan para mantener el equilibrio de todos los sistemas y elementos que existen en este.

A nivel humano, el karma es gestionado por la supralma, que procura mantener el equilibrio entre todas las acciones, energías, procesos y vivencias que, repartidas entre cientos de vidas simultáneas y paralelas (también lo tenéis explicado en el último libro de Dinámicas de lo Invisible) procura poner en marcha tantas vivencias y situaciones como sea necesario para compensar todas otras vivencias y situaciones que se estén dando como parte de los aprendizajes que todos hemos venido a tener dentro de esta experiencia humana. Por lo tanto, si en una vida estamos experimentando con ciertas energías, procesos y aprendizajes en un nivel de realidad, o con una polaridad determinada, en otra vida, de forma simultánea, manifestamos unas situaciones, energías y procesos de índole contraria para que, el conjunto de todo lo que somos, se encuentre siempre en equilibrio.

Puesto que la vida humana se basa en experimentar todo lo que se puede experimentar en ambos extremos de las polaridades existentes en nuestro universo (la negativa y la positiva, con la neutra como equilibrador), pues todos, grosso modo, hemos tenido vidas de buenos y malos, de personajes que han hecho tal cosa por este lado mientras que, en otra vida, hacemos lo contrario por el otro para mantener el balance conjunto. Y como la supralma desea, literalmente desea, vivir de todo tanto como se pueda en tantas versiones y de tantas formas como sea posible, puede que seamos un santo y un benefactor de la humanidad en una época determinada y puede que seamos el tirano de turno en un país en otra época diferente. Y todo está bien, al menos desde el punto de vista suprálmico y de YS.

Ahora bien, las personas generamos karma. Perfecto, lo entendemos y ya lidiaremos con ello a nivel individual cada uno. Pero ¿y los miembros de diferentes culturas, países, grupos sociales, etc.? ¿Se genera karma grupal?

Pues así es, de manera que, igual que individualmente cuando éramos soldados en la Edad Media hicimos tal o cual cosa que se compensó con el rol que teníamos en el Renacimiento haciendo tal otra, y cuando éramos (estamos siendo) piratas o vikingos en el siglo II se está compensando siendo agricultores o ganaderos en el antiguo Egipto, cuando los miembros de grupos, que forman su propia psique colectiva, y generan su propio IC local, regional o grupal, hacen “algo”, también se tiene que compensar a ese mismo nivel.

¿Quiere decir esto que, por ejemplo, las potencias que colonizaron África a finales del siglo XIX tienen que compensar el karma generado por tal disrupción en los pueblos y psiques de aquellos territorios que conquistaron? Correcto.

¿Quiere decir esto que los imperios de la alta Edad Media tienen que compensar el drama generado a pueblos indígenas o culturas a las que arrasaron? Correcto también.

¿Quiere esto decir que esos mismos pueblos tienen que compensar el propio karma que se generó entre sus propias guerras tribales aquí o allá en esta época histórica o en tal otra? Correcto.

Es decir, todo lo que se ha hecho desde una psique colectiva hacia otra psique colectiva tiene también que compensarse. Y esto ya empieza a sonar algo horrible, porque no me puedo ni imaginar que se tenga que repetir la historia, en sentido contrario, para dar por cerrado procesos evolutivos que llevan latentes y pendientes de cierre desde hace siglos, si no milenios, en la historia de la humanidad.

Bueno, la buena noticia es que no va a ser necesario a esa escala. Quizás solo a escala micro, y quizás ni eso.

El karma que debes por el karma que se te debe

El universo tiene muchas leyes, y los logos tienen muchos mecanismos para mantener la armonía y el equilibrio entre todos los sistemas que están bajo su coordinación. El proceso de compensación kármica no se puede eludir, es necesario que todo siga en equilibrio tanto como se pueda y siempre que se pueda, y no se permite cerrar ninguna octava evolutiva si queda “karma pendiente” por compensar y equilibrar.

Sin embargo, no es lógico, estaremos de acuerdo, en que se tengan que manifestar absolutamente todas las experiencias que hemos tenido en ambos sentidos, para que se compensen y anulen mutuamente a nivel energético, y, entonces, podamos decir que nos vamos ya al siguiente nivel evolutivo con nuestra cuenta a cero, que no debemos nada ni se nos debe nada porque todo lo que hemos hecho y vivido, ha quedado ya equilibrado con todo lo hecho y vivido en el conjunto de las encarnaciones que hemos tenido.

¿Y cuál es la forma de hacerlo? Es un mecanismo de compensación que anula los procesos kármicos que tienes pendientes de compensar con los procesos kármicos que tienen que ser compensados hacia ti. No sé si se entiende. La frase más sencilla para expresarlo es “el karma que debo con el karma que se me debe”. Y su explicación es la siguiente.

Todos nosotros hemos puesto en marcha acciones que han causado algún tipo de impacto o alteración, buena, mala, regular o del grado que sea en los demás. Por lo tanto, esa alteración es lo que activa de forma automática el proceso kármico de compensación y, mecanismos presentes en el sistema solar, que son una copia de mecanismos presentes en la galaxia, ponen en marcha a través de la supralma ondas de compensación que manifiestan casi automáticamente situaciones de equilibrio para recibir, entonces, las “ondas” en sentido contrario de aquello que nosotros hemos emitido. Esto, más o menos explicado así, es el mecanismo de acción-reacción y causa-efecto descrito por nuestras leyes físicas.

Ahora bien, puesto que no hay tiempo suficiente ni forma de llegar a manifestar tantas experiencias y situaciones que compensen las causas que ponemos en marcha con efectos contrarios que las equilibren, existe el mecanismo de cancelación mutua a través del cual, aquellas “causas” puestas en marcha hacia nosotros o “contra nosotros” (que nos han causado una alteración o cambio o disrupción en nuestra realidad) se puede anular con aquellas causas “parecidas” que nosotros hemos puesto en marcha y que han causado alteración, cambios o disrupción en la realidad de los demás.

Por lo tanto, aquello que “se nos debe”, porque son procesos que tienen que “entrar en nosotros” por compensación por la acción de terceros sobre uno mismo, se puede anular con aquello que “debemos”, por la acción de compensar lo que nosotros hemos proyectado sobre los demás.

De nuevo, no tiene nada que ver con premio o castigo, bueno o malo, hacer el bien o hacer el mal. Tiene que ver con que cada onda que ponemos en marcha, cada acción, cada “cosa” que hacemos, siempre el universo busca que se compense con algo en sentido contrario que lo equilibre, y no necesariamente en esta vida sino en cualquiera de las 700 y pico que todos tenemos como mínimo entre nuestras vidas simultáneas y paralelas.

Además, como cuando haces muchas acciones y cosas, también están involucradas las polaridades, y hay acciones que causan mucho bien y benefician a las personas (tu acción causa una disrupción “positiva” sobre otros que las supralmas están encantadas de aceptar entre sí), entonces, también, hay mucho karma que “se nos debe” porque la supralma receptora cancela el proceso de “retorno” de la onda al haber tenido un impacto aceptado y asimilado, y que no requiere compensación de la polaridad contraria. Cuando esto pasa, es el equivalente a lanzar un boomerang y que no vuelva, porque se lo ha quedado alguien en el otro lado que le ha gustado lo que has lanzado, aunque le haya dado en la cabeza, pero le ha servido, lo ha cogido, ha cancelado rápidamente el proceso de compensación kármica, y, entonces, tú te encuentras, a nivel suprálmico, que, por una “buena acción”, ahora se ha incrementado en tu cuenta personal el “karma que se te debe” (porque la onda de compensación no ha vuelto, ya que ha sido absorbida por el sistema energético de la persona que la ha recibido).

Entonces, gracias a este mecanismo, todos los YS y supralmas de todos los seres humanos están empezando a cancelar rápidamente muchísimo karma que se nos debe, con muchísimo karma que debemos, y eso hará que, montones de procesos personales puedan ser cerrados y completados con mucha más rapidez que si tuviéramos que asegurarnos de ir compensando experiencia a experiencia o proceso a proceso.

Por lo tanto, y a nivel grupal, va a pasar lo mismo. Todos los procesos históricos que se han dado entre religiones, culturas, países, imperios, grupos sociales, etc., se van a ir compensando por aquí y por allá.

Si tal país invadió a tal otro en tal guerra, su karma se compensa automáticamente con la invasión sufrida por el primer país por cualquier otro en cualquier otra guerra de cualquier otra época histórica. Y esa cuenta para ese país se queda a cero.

Si tal grupo social hizo tal cosa en tal momento contra tal otro grupo social, entonces ese karma se compensará con lo que el primer grupo social haya vivido cuando cualquier otro grupo en cualquier otra época histórica hiciera algo sobre ellos.

No va a ser difícil juntar procesos en este aspecto. No hay imperio, país, región, grupo social o religioso, etc., que no haya hecho algo por aquí o por allá a otro, pero que, en otras épocas históricas, no haya recibido más o menos el mismo trato por otro lado de un tercer grupo, o del mismo si se da el caso.

Y, luego, eso sí, lo que no encuentre procesos macro que puedan ser compensados por situaciones de otras épocas históricas, entonces sí que se tendrá que manifestar como experiencia en nuestra realidad a nivel de esos dos grupos o países o regiones o lo que sea. Como ejemplo de todo esto, y parcialmente, porque aquí también está involucrado SC con sus luchas y peleas internas, la guerra en Gaza está compensando karma pendiente desde hace dos mil años entre inconscientes colectivos de la región igual que la guerra de Ucrania está “quemando” karma pendiente desde hace siglos en la región, lo mismo en Sudán u en otros conflictos latentes a menor intensidad en el globo están también cancelando karma de procesos parecidos en regiones diferentes, pero con energías de sucesos acaecidos en épocas remotas de nuestra historia pero no equilibradas desde entonces para el conjunto de la humanidad.

un saludo,
David Topí

 

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