¿Por qué «solo» tenemos 49 encarnaciones simultáneas?

Ya habéis leído en la teoría del tercer nivel, y quizás en los artículos del blog o mencionado brevemente en el resto de cursos, que «solo» tenemos 49 encarnaciones, y todas ellas simultáneas en el tiempo, como todos los dedos de la mano están simultáneamente co-existiendo bajo la coordinación de la palma de la misma.

¿Por qué tenemos o se ha fijado ese número de 49 vidas?

Para empezar, si preguntáis a vuestro YS o alguien os dice cuantas vidas habéis tenido a través de otras técnicas, como la hipnosis, la terapia regresiva, o lo que sea, a veces salen cientos de ellas. Así que si solo hay 49, ¿de dónde salen las 500 y pico que a todos nos han dicho que tenemos?

Para empezar, se cuenta como «vida» aquella en la que hay un avatar con un alma local animándolo. Esto quiere decir que cada una de nuestras 16 versiones o vidas paralelas son «vidas» en todo derecho. Por lo tanto, en realidad, todos nosotros tenemos simultáneamente existiendo 49×16= 784 almas locales, imbuidas en 784 avatares físicos, con 784 sistemas energéticos y distribuidos en grupos de 16 en 49 épocas históricas diferentes (en la mayoría de ocasiones, en otras, quizás, dos encarnaciones se encuentran más o menos en la misma época temporal).

Luego, dependiendo de «cuanto de preciso» sea nuestro YS a la hora de responder, y como todas las versiones de nosotros mismos suceden a la vez, la respuesta pueda complicarse, pues ahora mismo para esta versión de David que soy yo, una de las 16 versiones en una de las realidades paralelas del planeta de una de mis 49 encarnaciones, co-existen todas las versiones pasadas y futuras de mi vida a la vez.

El David de 10 años, el David de 18 y el David de 60 están «vivos» y «existen» en un enorme entramado espacio-temporal junto con el David de 47 años que ahora escribe estas líneas. Si realmente nuestro YS quiere o quisiera contabilizar todas esas otras versiones de nosotros mismos al responder, el número de «vidas activas» es de millones y, a veces, según quién pregunte, cómo pregunte y cómo interprete la respuesta, nos llegan lecturas donde alguien nos ha dicho que somos un «alma vieja» porque hemos tenido 7000 encarnaciones en la Tierra.

Es correcto, o podría serlo desde una interpretación «amplia» del tema, pero, en realidad, esas 7000 no corresponden a «dedos de la mano» individuales en 7000 épocas históricas, sino que corresponden a variaciones y versiones de 49 encarnaciones con 16 versiones cada una y con diferentes sub-versiones temporales dentro de cada realidad paralela. Es confuso, lo sé, pero si no se conoce correctamente la teoría, y nos dan estos números, la confusión aumenta y se rompen todos los esquemas de lo que hayamos podido creer sobre los conceptos de cómo y porqué encarnamos.

Entonces, volviendo a los números originales. ¿Por qué 49?

Como veis, se trata de 7 octavas, siete ciclos. Y es el número decidido por el logos planetario para el sistema de vida en la Tierra cuando el troodón fue escogido como la forma de vida a la que se la iba a dotar de individualidad y consciencia para sacarla del reino animal, y convertirla en la «raza» o especie que habría que cuidar del ecosistema planetario.

En el momento en el que esto ocurrió, antes de la llegada de asimoss y la creación del lhulu, se pusieron las bases evolutivas que fijarían cuantas encarnaciones tendría cada YS que, entrando para conectarse a los nuevos avatares «troodones conscientes», serían proyectadas a lo largo de toda la trama sagrada de la «pre-humanidad» que ya empezaba a generarse en ese momento hacia «el futuro», permitiendo a los YS empezar a crear almas locales a través de la supralma que podían empezar a ser imbuidas en avatares que iban «apareciendo» en el entramado espacio-temporal de aquel momento.

Si os estoy liando mas, quizás se entienda de esta otra forma. Cuando el troodón pertenecía al reino animal, solo existía su conexión con la mente grupal animal de la especie troodón. Un «alma grupal» para todos los troodones. Igual que ahora las ardillas comparten su mente-alma-grupal y cada avatar ardilla está conectado a ella a través de su estructura mental y energética.

En el momento en el que se cambia la configuración del troodón y se le dota de YS, se le crea una supralma y se imbuye un alma independiente e individual, el YS tiene potestad para «replicar» la configuración y enviar partes de la supralma hacia tantos otros avatares como quiera, creando nuevas almas «locales» para imbuirse en ellos.

Por lo tanto, en la época del troodón, y «hacia adelante en el tiempo», y antes de la llegada de asimoss, no había muchas posibilidades de avanzar y mandar almas hacia el año 500 por ejemplo, porque la trama sagrada de la humanidad aun no había proyectado eventos o estructuras o escenarios para ese espacio-tiempo, así que los YS podían enviar proyecciones como mucho 100 o 200 años «hacia adelante».

Cuando el troodón por acción de amoss se convierte en el manu, eso abre múltiples posibilidades evolutivas que reparametrizan la trama sagrada de la humanidad «hacia el futuro», alterando la existente hasta entonces y, cuando asimoss crean el lhulu, eso vuelve a alterar toda la trama pre-humanidad de aquel momento, y vuelve a dotar a los YS de más «espacio-tiempo lineal» para mandar proyecciones más «lejos y adelante en el futuro».

Viene a ser como un tren que va creando sus propias vías a medida que avanza. En los primeros momentos del viaje va creando vías que, como mucho, abarcan un kilometro por delante del punto donde se encuentra, pero resulta que a medida que las cosas van cambiando en el propio tren, este empieza a poder «colocar» vías a distancia a 5km vista y, luego, resulta que con el tiempo puede colocar vías «mentalmente» desde el punto donde se encuentra a 50km, y luego a 200km. Así, ya tiene «vías» manifestadas en su futuro hasta 200km desde su posición actual espacio-temporal, cuando antes, al iniciar el viaje, solo tenia un par de kilómetros creados por delante.

El tren de la humanidad, su inconsciente colectivo y sus procesos de desarrollo, inicialmente solo permitían proyectar vidas y encarnaciones unos pocos años en el futuro, luego un poco más, luego un poco más, etc., hasta que, más o menos en la época en la que asimoss crearon al lhumanu, hace unos 30 millones de años o más, ya se podían enviar proyecciones álmicas hasta más allá del Renacimiento y, poco después, hasta épocas futuras a las que nosotros «aun no hemos llegado».

Esto quiere decir que el futuro se va co-creando a gran escala a medida que la humanidad va avanzando, pero que también tenemos co-creado varios siglos por delante y nuestros YS pueden mandar ya encarnaciones hacia esas épocas históricas porque el planeta ya las sustenta en su trama sagrada.

Bien, todo esto suena interesante, pero aún no hemos dicho porque solo se escogieron 49 proyecciones como número fijo de encarnaciones. La razón es que Kumar va creando los entramados temporales por octavas, y cada octava como sabéis es un grupo de siete pasos, niveles o estadios energéticos. En el momento en el que el lhulu fue creado, se consideró que bastaba con aprovechar siete octavas «del tiempo que ya estaba creado» para mandar proyecciones a todas las épocas históricas que los YS consideraran oportuno para tomar un avatar y, en aquel momento, esas siete macro octavas (que son ciclos de la Tierra) abarcaban prácticamente hasta el final del siglo XIX, pues se consideraba que la humanidad ya estaría lista para el salto evolutivo a final de ese momento.

Por lo tanto, se dividieron los ciclos macro del planeta y se dotó a cada YS con la posibilidad de enviar 7 encarnaciones en cada uno de esos siete ciclos, haciendo un total de 49, que cada YS repartió como consideró oportuno.

Sin embargo, no fueron bastantes

Ahora bien, ¿Qué sucedió cuando se vio que, a finales del siglo XIX, la humanidad no estaba ni de lejos preparada para irse a la «nT» que ni siquiera había podido ser construida en aquel momento por los problemas que asimoss y REC en general ponían por doquier?

Resultó que hubo que flexibilizar las reglas y permitir a algunos YS tener alguna encarnación más, o permitir que entraran nuevos YS «frescos» que cogieran avatares para poder ayudar en el propósito de paso de nivel para la humanidad, de forma que hubiera «gente» con encarnaciones «listas» durante todo el siglo pasado y en este para poder trabajar y asistir en este paso evolutivo.

Así que, al flexibilizar las normas, algunos YS pudieron proyectar entonces un par más de vidas, y tienen encarnaciones activas ahora, otros, se reservaron algunas en su momento esperando a ver si era necesario encarnar para mas adelante, y como no «habían gastado su cupo» entonces, al ver que no se había producido el paso evolutivo de la humanidad se apresuraron para entrar en este siglo XX y ahora en el XXI.

El resto, la mayoría, como ya había agotado su «cupo de vidas», no pudo encarnar más y, por esta razón, casi todos los humanos ahora vivos en estos momentos o bien somos encarnaciones de YS que recibieron permiso para «extender» su número de vidas activas, bien somos encarnaciones de YS que «se guardaron» alguna para este momento «por si acaso», o bien, como pasa con una gran parte de la población, son avatares nacidos por el libre albedrío de nuestra raza por procrear, pero que no poseen un YS individual, sino que están regidas por el YS «genérico» de la humanidad.

Esto lo he explicado en un artículo del blog, y también está explicado en detalle en el tercer nivel de la formación. Cuando Kumar vio que era necesario gestionar tantos avatares pero no había YS para ello, se decidió a crear una super-consciencia regida por si mismo y otras jerarquías planetarias para asistir a los nuevos cuerpos que iban siendo creados por la humanidad y, por ese motivo, millones de personas en el planeta tienen un YS genérico que les asiste tal y como hace nuestro YS con nosotros, que poseemos un YS «individual» para cada uno.

Por todo esto, el planeta se ha convertido en un popurrí de encarnaciones de muchos tipos en estos dos últimos siglos y es realmente compleja la gestión del mismo por parte del logos planetario. En todo caso, espero que se comprenda mejor el concepto de cuántas vidas tenemos, porqué y cómo se contabilizan.

David Topí


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