Estudiando el mundo que no vemos

El yo «guía» y la actualización del proceso evolutivo de cada uno

El ikigai es un concepto japonés que combina las palabras «iki» (vida) y «gai» (valor o razón de ser) y que se refiere a la razón de vivir, el propósito o la misión que le da sentido a la vida de una persona y nos motiva a cada uno a levantarnos cada mañana. Este concepto, a menudo, se explica como la intersección de cuatro componentes principales, representados en un diagrama de Venn que incluye lo que amas y te gusta (tus pasiones y preferencias), lo que el mundo necesita en cada momento (contribuciones útiles a la sociedad), lo que puedes ser remunerado por hacer en tu vida (capacidad para ganarte la vida) y aquello en lo que eres bueno (habilidades y talentos).

En general, este diagrama es usado mucho en empresas y procesos de coaching personal para intentar encontrar esa razón de ser que nos permite sentirnos imbuidos por un propósito más allá de las rutinas del día a día, pues tener un propósito más global es vital para poder ver más allá de las tareas de mi lista de hoy y de los compromisos que tengo cada semana en la agenda. Como no podía ser de otra manera, este “ikigai” no es sino la expresión psicológica de procesos mentales más profundos y que forman parte de la programación humana, en este caso, de la programación que hace de “guía” para que el resto de los yoes de la personalidad tengan una línea de trabajo coherente y estable respecto a “que hagan lo que han de hacer” y “cuál es la referencia” entre tantos miles de procesos que se dan cada segundo en la mente y en el sistema energético.

Por esta razón, la parte de ti que “guía” tu camino y marca el camino al resto de partes de ti, es, como no podíamos llamarlo de otra manera, el “yo guía”.

¿Qué o quién es el “yo guía”?

Independientemente de cómo cada uno sienta que tiene que realizar su propósito, su misión o los objetivos que se haya propuesto, estos han de estar referenciados en algún sitio de la psique para que todo el resto de los componentes de esta sepan, aunque sea solo trasversalmente, para qué estamos existiendo y cuál es la razón de que se tengan que llevar a cabo todos los procesos de vida de los que cada uno de nuestros yoes, programas, rutinas o arquetipos se encargan.

Es decir, para que el “yo estudiante” pueda sentir que lo que está haciendo (poniendo en marcha los mecanismos mentales y energéticos que nos permiten “estudiar”) tiene sentido, comprueba con la referencia del “yo guía” si su función está acorde al camino marcado por este, o, digámoslo de otra forma, a las pautas generales marcadas por la misión y objetivo de cada uno que el yo guía imbuye en su programación y emite 24/7 al resto de yoes de la personalidad.

Así, el yo “que sea”, lo que simplemente hace es ver si sus funciones están mínimamente acordes a esas pautas de referencia que marcan la línea y proceso evolutivo que el yo guía emite para todos, y, si estas funciones, están dentro de un margen de error aceptable para no desviar demasiado del camino a todo el conjunto de los proyectores de la realidad que han de mantener la coherencia y manifestar un mundo en el que se vea reflejado en todas nuestras actividades ese propósito o misión en mayor o menor grado.

¿De dónde recibe la programación el “yo guía”?

Como no podía ser de otra forma, la recibe del alma, de la supralma y del YS, así que todo el plan evolutivo a grandes rasgos se codifica en los bancos de datos del yo guía y esta parte autoconsciente de la psique se encarga de “radiar” ese plan en forma de instrucciones y señalización del camino hacia el resto de los yoes y programación mental.

De esta forma, si el alma marca como propósito el trabajar, por ejemplo, ayudar a otras personas a hacer esto o lo otro, y siempre a grandes rasgos para que los detalles de cómo hacerlo se puedan adaptar a la realidad personal del individuo en cada momento y al entorno en el que este  vive, entonces el yo guía irradia continuamente pulsos dando instrucciones al resto de yoes de que el objetivo, actividades, procesos y eventos manifestados en la realidad personal tienen que estar alineados con ese propósito, y con un margen de desvío de un % decidido por el alma y el YS según las circunstancias del momento.

Gracias a este mecanismo, si tenemos que hacer cosas que no tienen nada que ver con nuestro propósito o misión global (o quizás aparentemente no lo tienen), pero no se desvían del margen establecido por el alma y el YS, entonces todo se permite y todo está bien, y ahí es donde entran miles de actividades y experiencias y sucesos que quizás no forman parte “directamente” de un propósito, misión o actividad, pero no están tampoco en contradicción con el mismo y se pueden suceder en paralelo sin desviar el camino y proceso evolutivo de la persona.

Como, además, el propósito y misión de cada ser humano es completamente dispar, hay “yoes guías” que solo irradian información del tipo “seguid aprendiendo cosas”, y entonces, sea lo que sea que hagas y sin importar lo que hagas, mientras estés «aprendiendo cosas» ya estás cumpliendo tu propósito y misión, y todos los procesos internos y yoes se sienten en paz y alineados con el proceso del alma porque cualquier cosa que hacen sirve para “aprender cosas”.

Con este ejemplo quiero decir que no siempre tenemos propósitos enormes, universales, que sirven para cambiar el mundo o para que tengamos un impacto en la sociedad. En general, la mayoría de nuestros propósitos son tremendamente personales y no tienen por qué afectar directamente a otros, aunque lo hagan indirectamente por el hecho de que todo está conectado con todo y todos tenemos algo que aportar a los demás, aunque para ello estemos solo trabajando internamente hacia nosotros mismos y esa aportación sea la consecuencia de nuestro proceso interior.

Sensación de estar en el camino correcto

El yo “guía”, por lo tanto, es de suma importancia para no sentirte vacío, perdido en la vida, sin rumbo y sin saber por dónde tirar. Pero el yo guía también recibe actualizaciones y, en general, las recibe continuamente, pero, cuando son actualizaciones importantes, de vez en cuando se bloquea para poder reprogramar ese propósito, y temporalmente deja de emitir instrucciones a los demás. ¿Qué sucede entonces? Que otras partes de ti no pueden comprobar si sus “cosas” y actividades están acordes al plan común que el alma ha entregado, y, durante el proceso de reprogramación del yo guía, entonces, solemos entonces atravesar una etapa que, dure más o menos tiempo, suele venir acompañada de una desorientación interna en la vida, de no saber qué hacer, de estar un poco perdido.

La razón es que estas reprogramaciones importantes no se pueden hacer de la noche a la mañana, porque son muy complejas e involucran a muchos sistemas y mecanismos de las esferas mentales, la esfera de consciencia, el cuerpo mental y todo el resto del sistema energético, y son las que dan lugar, en múltiples ocasiones, a las llamadas “crisis existenciales”, especialmente cuando el yo guía se borra por completo y se vuelve a recrear por parte del YS porque se entra en un nuevo ciclo de vida que requiere de otros parámetros diferentes a los presentes hasta la fecha.

Intuyo que este proceso, psicológicamente hablando, es algo por el que todos hemos pasado alguna vez, viviendo alguna de estas crisis. La sabiduría popular las marca como casi inevitables en diferentes fechas de la vida de una persona (la crisis de los 40, la crisis de los 50 años, la edad del pavo de la pubertad, etc.), y, cuando suceden, la mayoría de yoes y partes de la personalidad se encuentran sin una referencia a la cual atenerse para comprobar si sus procesos y proyecciones tienen sentido evolutivo para el conjunto.

Al no encontrar al yo guía irradiando instrucciones durante el tiempo que dura la reprogramación y actualización, el resto de partes de nosotros pierden parcialmente la referencia de hacia dónde deben ir en sus objetivos y procesos internos, y eso nos lleva a que podamos estar dando tumbos (psicológicamente hablando) unos cuantos días, semanas o meses, un poco sin saber por dónde tirar y qué hacer con nuestro trabajo, aficiones, relaciones, actividades, etc., etc., y ya depende de cada uno cuanto uno se siente completamente desorientado o si es una sensación manejable que las rutinas por defecto de nuestra vida consiguen mantener a raya haciendo por inercia lo que ya vengamos haciendo mientras se produce esa actualización. Por lo tanto, hasta que el yo guía vuelve a tomar su posición como referente del resto de partes de la psique y vuelve a dar instrucciones respecto al camino a seguir y el nuevo margen de desvío permitido respecto a este para todos los procesos de cada parte de nosotros mismos, podemos estar pasando por esa etapa de la vida en la que, decimos, tenemos una “crisis existencial” y no sabemos qué hacer o qúe no hacer en múltiples aspectos de nuestra realidad.

¿Por qué dura tanto una reprogramación del yo guía?

Básicamente porque las conexiones neuronales del cerebro se tienen que reorganizar. Es decir, cada pensamiento, programa, proceso psíquico, arquetipo, rutina o dato de la mente, el cuerpo mental, la esfera de consciencia, la personalidad, etc., tiene asignados unos pocos cientos de miles o millones de redes neuronales en el cerebro físico, que, al cambiar los procesos y datos mentales, tienen que reajustarse a nivel fisiológico para que el cerebro esté en sintonía con la mente, la esfera de consciencia y el cuerpo mental.

Cambiar la parte mental y energética del yo guía puede ser cuestión de pocos días, a lo sumo, pero reconfigurar físicamente las redes neuronales para que se activen correctamente con los nuevos parámetros imbuidos en el yo guía puede ser un trabajo largo y duradero, pues, además, generalmente solo se puede hacer en momentos de reposo del avatar, ya que, durante el día, necesitas la mayoría del tiempo mantener los procesos cerebrales activos en la gestión del día a día, del cuerpo, de tus tareas y obligaciones, etc., y no se puede trabajar en la actualización del proceso hasta que no te vas a dormir de nuevo.

Así, esta sensación de estar un poco perdido en la vida puede ser cuestión de poco tiempo si enseguida el yo guía vuelve a estar activo y a dar instrucciones al resto de yoes, o puede durar mucho más tiempo si el yo guía, por la razón que sea, no puede emitir sus referencias al resto al estar siendo reprogramado por completo y le lleva a tu YS semanas o meses de trabajo hacerlo.

Durante este tiempo, el alma intenta suplir esta función emitiendo instrucciones hacia el programa ego a través del chakra del timo, y del programa ego se transmiten entonces las mismas instrucciones del alma hacia el resto de partes de la psique y yoes de la personalidad, pero, como el alma posee otro tipo de pulsos y paquetes de datos diferentes (en otro formato) al que usa el yo guía, no todos los procesos de la mente pueden decodificar correctamente los paquetes de información álmicos a través del programa ego, y, como tampoco el YS tiene tiempo de crear un “codificador-decodificador” para un proceso que puede durar solo unas semanas, se avanza con la reprogramación del yo guía aun sabiendo que la personalidad va a sentirse perdida durante una temporada. Se asume este inconveniente y, como para el conjunto de lo que somos es prioritario actualizar el camino evolutivo, proceso, misión o propósito, entonces se tira adelante a pesar de que la personalidad vaya a verse envuelta en una posible crisis existencial durante un periodo X de tiempo.

¿Por qué el alma no habla con el mismo protocolo de comunicación que la mente?

Al ser estructuras diferentes, cada una trabaja con un formato de paquetes de información ligeramente distintos. Quizás, para los que seáis algo más técnicos, es como usar el protocolo de internet TCP para el alma y el protocolo UDP para la mente, o usar un tipo de mensajes en un nivel que no se usan en el otro y con configuraciones diferentes.

De ahí la importancia del chakra del timo que trabaja como conversor y transmisor, hasta cierto punto, de los mensajes del alma hacia la mente y viceversa, pero, como no hace una conversión total sino que el alma solo toma la cabecera de los mensajes y paquetes de datos emitidos por el programa ego con la información básica que necesita conocer, y el programa ego solo toma la cabecera y los parámetros básicos que el alma le transmite para hacer su trabajo, al final, con el intercambio de unas breves instrucciones entre estas partes de nosotros mismos funciona todo bien cuando el conjunto está actualizado y con las instrucciones correctas.

Cuando, por el contrario, el alma intenta suplir la función completa de uno de los yoes de la psique que está siendo reparametrizado, no tiene la capacidad de trabajar a su mismo nivel, porque no está diseñada para ello, por lo que es inevitable que, en mayor o menor grado, la sensación de no tener una guía en la vida, una referencia o no saber por dónde tirar, aparezca en mayor o menos grado cuando hay actualizaciones de nuestro yo guía en curso.

Solicitando una nueva actualización acorde a los tiempos que corren

Además, como la situación en el planeta está cambiando de forma muy rápida y muy radical, con los procesos de autosanación de la Tierra yendo cada vez más rápidos, con la salida de REC y el desmontaje de sus estructuras de realidad, con el cierre de procesos kármicos y evolutivos para toda la humanidad, con los cambios en las líneas temporales, etc., etc., ahora mismo es posible que nuestros yoes guías estén reclamando una actualización como agua de mayo a nuestros YS, pues se ven desfasados respecto al contexto general de la realidad base y común para todos y ellos mismos, en general, solicitan nuevos parámetros de funcionamiento para poder seguir el ritmo de los cambios que el SER de la Humanidad y las jerarquías logóicas están imprimiendo en la realidad común de todos nosotros.

Siempre podéis solicitar que se acelere el trabajo de reprogramación de vuestro yo guía con los nuevos parámetros e informaciones que necesitéis para recorrer cada uno vuestro camino evolutivo acorde a la situación planetaria en la que cada uno viva, el nivel de realidad en el que os encontréis y los eventos que formen parte de vuestro mundo. Con ello, no solo mantendréis estable la sensación de estar recorriendo el sendero que os toca, sea el que sea, sino que además todos vuestros procesos internos se sentirán alineados con este y, hagáis lo que hagáis en la vida, estaréis internamente con la certeza de que las cosas van bien tal y como deben ir, siempre dentro de esos márgenes de desvío que se permiten para acomodar tantos miles de situaciones y experiencias que hemos de vivir y que siempre forman parte de aquello por lo que tenemos que transitar para continuar nuestro proceso evolutivo

un saludo,
David Topí

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