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May
Los seres humanos tenemos tendencia a resolver nuestras diferencias discutiendo, y muchas veces, depende de como de inflado esté nuestro ego, intentando machacar al oponente de forma que nos levantemos de la mesa, la sala o el lugar donde estemos, como héroes, mientras que la otra persona se encoge roja de rabia y más enojada aún si cabe por haber perdido la discusión. Discutimos normalmente por un problema de autoestima, queremos tener la razón cuando creemos que se nos debe dar, y queremos defendernos de los ataques que otros puedan hacernos con sus comentarios, preguntas, insinuaciones o refutaciones de cualquier…
