14
Ene
El día a día está plagado de una contaminación acústica de la que muchas veces no nos damos ni cuenta. El estrés que el ruido de la calle, la oficina, la gente hablando, niños llorando, coches y motos pasando, genera, se absorbe inconscientemente y nos debilita sin darnos cuenta de ello la mayoría de las veces. A pesar de que un ruido repetitivo tiende a ser ignorado por nuestra mente consciente (y ya no nos damos cuenta de él), aún sigue llegando a nosotros y creando estrés en nuestro interior. No es sino cuando de repente se hace un silencio…
