09
Mar
Todos nos hemos sentido atacados en alguna ocasión. Emocional o anímicamente, me refiero. Es una de las cosas que cuestan más de asimilar y de integrar, sobre todo cuando no entiendes porqué las personas proyectan contra uno mismo parte de sus frustraciones, enfados o emociones varias que a veces no vienen a cuento. Esos “ataques” (por llamarlo de alguna forma), van directamente a herir, en la mayoría de los casos, alguna de las facetas de nuestro carácter. Puede ser que afecte a nuestro deseo de ser reconocidos, aceptados, queridos, escuchados, etc. Puede ser que afecte a nuestro deseo de supervivencia…
