Estudiando el mundo que no vemos

Repaso: la gestión por el alma de los cuerpos sutiles

 

Tal y cómo os decía en el artículo anterior de repaso sobre los cuerpos sutiles, iré revisando paulatinamente algunos conceptos que me han parecido importantes recuperar de entre la cantidad de información que tenéis en el blog, para intentar reforzar la base de conocimientos teóricos que tenemos sobre la estructura y evolución del ser humano.

Si habéis revisado y comprendido del artículo la idea del porqué es necesario que poseamos una estructura tan compleja de 9 cuerpos, aunque no todos ellos estén manifestados o no todo el mundo los tenga, veamos cómo se gestiona y qué lleva las riendas de qué parte.

La coordinación «local» por el cuerpo álmico

En este caso, en el ser humano y en otras razas que tienen una estructura equivalente, es el cuerpo que llamamos “alma” el que tiene que gestionar todo este conjunto de capas y demás cuerpos que vienen de serie en nosotros. El alma, por otro lado, es creada por una estructura superior que llamamos supralma, que equivale a la palma de la mano respecto a los dedos (almas locales para cada vida que tenemos). La supralma, a su vez, depende del supra-espíritu, otro estrato evolutivo superior del que ya hablaremos más adelante (pues no siempre existe) y, ambos, dependen de la gestión y coordinación del Yo Superior.

En todo caso, y haciendo el recorrido de abajo arriba, si de aquello de lo que todos somos conscientes es de nuestro cuerpo físico y material, y luego sabemos que tenemos varios cuerpos que son igual de necesarios (etérico, emocional, mental y causal), que tenemos otros cuatro cuerpos que no suelen estar creados pero que forman parte también de nosotros (emocional superior, intelectual superior, espiritual superior y cuerpo solar), tenemos que, luego, ver cómo todos ellos están coordinados por otro nivel más alto, en energía, jerarquía y consciencia, que es, entonces, el cuerpo álmico.

Por lo tanto, la función del alma es la de coordinar todo lo anterior, y, para ello, el alma se apoya también en la increíblemente fuerte y compleja programación de la psique humana. Ya habéis leído, imagino, que, durante todo el proceso de creación de la humanidad, REC fue añadiendo capas y modificaciones y elementos y topes y programas y de todo y más a la estructura energética y mental del avatar fisiológico que ahora usamos, cuya base natural fue un saurio, el troodón, y al cual se le hicieron múltiples cambios añadiendo genética de múltiples razas para crear centenares de diferentes modelos de homos hasta llegar al homo sapiens que somos ahora.

Así, todos los seres humanos hemos sido dotados de serie de un cuerpo álmico, conectado a nuestra supralma que coordina todas nuestras vidas y apoyados y guiados por el YS que supervisa todo el conjunto. De momento dejamos de lado la existencia de avatares/personas puramente «biológicas» que REC y SC han creado para sus «historias», así como la existencia de «personas de relleno», que son proyecciones holográficas sólidas y tangibles pero sin una historia detrás, y que sirven de atrezo para procesos de realidad en los que ya entraremos en otro momento, y que, por lo tanto, no tienen un alma imbuida y, en consecuencia, tampoco tienen una estructura superior que guie la evolución de esos avatares.

El propósito del alma, el propósito de la vida

Para cada ser humano, como para cualquier otro ser consciente, el propósito de la vida, de toda la vida, es crecer, experimentar y evolucionar. Para ello, es decir, para que el YS, la supralma y el alma puedan poner en marcha toda una serie de experiencias que nos otorguen las vivencias necesarias para adquirir las lecciones evolutivas que hemos escogido, el cuerpo álmico ha de trabajar en todos los planos del planeta donde su avatar se encuentra simultáneamente, y, por eso, el alma, en primera instancia, necesita el cuerpo físico para poder desplazarse y experimentar en el mundo terrenal de los sentidos físicos, y, luego, necesita el cuerpo etérico para proteger al cuerpo físico, dotarlo energéticamente del flujo de la vida para que funcione, interactuar con los sistemas de energía etéricos del planeta y dotarnos de un entramado de enlace entre la parte más densa y la parte más “mental”.

A continuación, el alma necesita o usa también el cuerpo emocional, aunque esto no es del todo correcto, pues el cuerpo emocional no existía inicialmente antes de la creación del lhulu, pues la gestión de las emociones de los primeros avatares se hacía a través del cuerpo etérico. Pero, con el tiempo, como asimoss nos otorgó acceso al rango más alto de energías y realidades existentes en nuestra galaxia, se tuvo que crear un cuerpo emocional separado del etérico para poder lidiar con energías emocionales de los extremos más extremos de la realidad (desde las más positivas a las más negativas). Por lo tanto, ahora mismo, tal y como estamos diseñados en este momento de nuestra evolución como especie, el cuerpo emocional es indispensable para entender a la raza humana, pues no solo somos altamente volubles emocionalmente, sino que eso nos lleva a poder experimentar un rango de sensaciones de las que pocas o ninguna otra raza pueden disfrutar en todo este universo. Fue un regalo y una maldición, cada uno lo verá como crea oportuno, porque ninguna otra raza ni especie de nuestra galaxia llega a niveles de felicidad y alegría como podemos llegar nosotros (estamos cableados para ello y tenemos todos los mecanismos emocionales que nos permiten hacerlo) pero tampoco llega ninguna otra raza a vivir y sentir y experimentar el miedo y terror y negatividad más profunda (para la que también estamos cableados y tenemos mecanismos y capacidad para ello).

Un regalo para billones de seres

A nivel evolutivo, por lo tanto, billones de seres vieron la oportunidad de aprender a través del avatar humano algo que no se puede vivir ni experimentar en ningún punto de la galaxia, pues esto significa que, el alma y el cuerpo con su sistema energético, al poseer la capacidad tanto de disfrutar de la experiencia más sublime a nivel de felicidad, alegría y amor, tanto como poseer la capacidad de vivir la experiencia más negativa posible en términos de miedo y sus miles de derivados, está recogiendo una cantidad de vivencias enorme comparado con lo que se puede llegar a experimentar en otros sistemas planetarios.

Y, como digo, eso es bueno para algunos y malo para otros, dependiendo del tipo de visión que tengamos y la programación y situaciones que hayamos vivido, porque desde un punto de vista más “elevado”, en realidad, solo son experiencias, sin polaridad o juicio de valor asociado, aunque, evidentemente, todo lo que está relacionado con el miedo y las emociones negativas queda lejos de ser deseado por el ser humano, y todo el mundo anhela, consciente o inconscientemente, experimentar la vida solo desde el polo positivo de la misma.

Para otras razas con otros avatares, como os decía, sin el cuerpo emocional esto es también posible, pero con un rango mucho menor de grados de intensidad, y un abanico mucho más pequeño de emociones y sentimientos. Es decir, si ahora nos quitáramos el cuerpo emocional, seguiríamos sintiendo miedo o alegría, amor o enfado, pero lo haríamos a través de la codificación y transmutación energética de nuestro cuerpo etérico, de manera que, este tipo de energías “emocionales”, irían a los procesadores etéricos de los paquetes energéticos que poseemos, y, de ahí, serían trabajadas y experimentadas por nuestra personalidad. Esto nos haría ser algo más “templados” y secos, a nivel de carácter, nos llevaría a ser personas más “planas” a nivel de respuestas emocionales, y, para algunos, sería estupendo que así fuera y, para otras personas, sería inconcebible que algo así se nos pudiera arrebatar. Así es como son la mayoría de las razas de «ahí fuera» y lo que para el ser humano es normal, para otras especies es toda una locura moverte entre lo más negativo de lo negativo y lo más positivo de lo positivo.

La conexión mental y la definición de experiencias

Luego, tras el uso del cuerpo físico, etérico y emocional, no puede concebirse el concepto de un ser consciente si no se tiene una conexión con el plano mental del planeta donde vas a encarnar, ya que el mundo de las ideas y de los pensamientos transcurre en esta estructura de todo planeta en todos los rincones del universo. Como la realidad de lo que uno vive depende únicamente de la realidad de lo que uno proyecta, no se puede vivir ni existir sin cuerpo mental y mecanismos de creación y proyección de la misma en la mente. Por lo tanto, desde el punto de vista álmico, se necesita esta conexión para poder traducir los conceptos evolutivos a experiencias concretas de vida y poder manifestarlas.

Esto quiere decir, además, que, por diseño, todos los planetas y sus logos que han aceptado albergar razas y vida consciente están obligados a ofrecer, para empezar, un equivalente al plano físico que tocas con tus manos y percibes con tus sentidos. No importa que sea tan denso o menos que el nuestro, pero siempre existe un sustrato más “material” para esa vida, aunque como digo, esté en un nivel vibracional muy elevado para nosotros. Se puede ser “físico” aun estando en un rango frecuencial enorme, pues, los seres o razas que existen ahí se perciben a ellas mismas igual de físicamente sólidas que nosotros nos percibimos a nosotros mismos, y no se atraviesan unas a otras cuando se cruzan por sus calles, y, si se dan un abrazo dos seres de la franja 200 de Eur, por ejemplo, se tocan y se sienten físicos. Solo son “energéticos” desde nuestra visión más densa, pero desde el mismo nivel frecuencial en el que todos están, la parte más densa de su estructura es su parte “material” y es tan tangible para ellos como para nosotros lo son nuestras paredes, coches y abrazos entre humanos.

De la misma manera, todos los sistemas planetarios que albergan vida consciente tienen por obligación un equivalente etérico, aunque puede estar de nuevo en otros niveles frecuenciales altísimos a nuestra percepción, y también todos los planetas tienen un equivalente al campo o sustrato astral, como el campo de energía donde se sustenta y amalgama todo el resto de las estructuras del planeta, y todos los sistemas planetarios tienen también una estructura, campo o plano mental y causal.

Gracias a ello, el alma, la supralma y el YS pueden, por lo tanto, diseñar todos los procesos de creación de la realidad para aquellas encarnaciones existiendo en ese planeta, y que son procesos que siempre pasan por el diseño de esa realidad a nivel de conceptos, arquetipos e ideas, a nivel de “diseño de escenarios”, en el plano mental, de manera que nunca puede existir nada en ningún lugar que no haya nacido primero como idea, pensamiento, arquetipo, etc.

Así, puesto que el ser humano necesita poder enlazar con el plano mental de la Tierra para poder conectar, emitir, recibir, crear y manifestar el mundo en el que vive, necesita un cuerpo mental para ello, con una serie de programas y decodificadores que se instalan en las esferas mentales, que forman el conjunto de la psique, y con un enorme banco de datos que llamamos la memoria y que se encuentra a diferentes niveles y sustratos dentro del mismo cuerpo mental. Sin el cuerpo mental y sus componentes asociados de la psique, el alma no podría procesar intelectualmente las experiencias vividas a nivel físico, etérico y emocional, y, por lo tanto, no podría ser consciente de ellas, entenderlas, aprender de las mismas, interiorizarlas y luego traspasarlas a los niveles superiores de nuestra estructura. Por este motivo, es, como ya veis, de lejos, uno de los cuerpos más importantes que tenemos, que no es que los demás no lo sean, pero sin el cuerpo mental y su estructura, no seriamos capaces de entender y movernos por el mundo en el que encarnamos.

La dificultad para el ser humano radica en la limitación, programación y bloqueos que presentamos en nuestra estructura mental, que limita nuestro potencial y capacidades innatas presentes en nuestro ADN gracias a la combinación genética de todas las razas que dieron parte de sí mismas para ir mejorando el troodón hasta llegar al homo sapiens. 

La protección álmica y la destilación de experiencias

Y, finalmente, para el alma es también muy importante el cuerpo causal. Pues nos sirve para procesar, aunque no nos demos cuenta, los niveles de energía más altos a los que en general el ser humano llega con su capacidad “media” de interacción multidimensional, es decir, que, en general, como mucho podemos captar y experimentar “cosas” que existan desde el plano físico hasta el causal y no más allá. Así, el cuerpo causal o espiritual, es el cuerpo destinado a recibir y sintonizar con las energías y procesos que se mueven en esta parte alta del plano mental, pues están muy unidos y relacionados entre sí, con la diferencia de que el alma puede aprovechar, y de hecho aprovecha, el cuerpo causal como envoltorio único de protección. Esto hace que el resto de los cuerpos sean de “quita y pon”, pues en cada vida nos desprendemos de todos los cuerpos inferiores, pero el cuerpo causal se mantiene intacto, solo recibiendo una serie de sanaciones y limpiezas para que pueda funcionar correctamente y se conecta a la supralma como parte de su envoltorio de protección cada vez que fallecemos en una encarnación.

A nivel local, por lo tanto, el cuerpo causal asegura al alma un envoltorio protector que le sirve como repositorio de la información que en cada existencia se adquiere, algo así como un listado de todos los personajes que estamos siendo o hemos sido conectados entre sí a través de la supralma (todos los dedos de la mano conectados a través de la palma e intercambiando información a través del cuerpo causal y mental de todas ellas). A este respecto, no es que el alma no pueda mantener este “listado” de información de otras encarnaciones por ella misma, que también lo hace, sino que es necesario que la energía del cuerpo causal haga de filtro de lo que no es necesario almacenar, lo que sí lo es, lo que se traspasa a niveles superiores, lo que se guarda localmente, etc. Es como decir que en el cuerpo causal se almacena en bruto todo el conjunto de vivencias y aprendizajes, mientras que el alma toma para sí solo lo que cree adecuado destilándolo y sanando parte de aquello vivido que no requiere para su procesamiento de las otras vidas, y solo esta parte, y no el conjunto de todo lo experimentado, es traspasado al espíritu, si está presente, y al Yo Superior para ser almacenado en los registros personales de cada ser humano en el interior de nosotros mismos.

Con esto cerramos este otro pequeño repaso a la gestión álmica de la estructura sutil del ser humano, y continuamos en las próximas publicaciones con más artículos de repaso que os iré poniendo de vez en cuando para reforzar o refrescar conceptos que hayamos tocado antes y que nos vengan bien volver a sacar a la luz de nuestra consciencia.

un saludo,
David Topí

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