El patrón conductual y los filamentos que activan comportamientos en cadena de la personalidad

Uno de los elementos más complejos de trabajar cuando nos enfocamos en la desprogramación de los múltiples aspectos que forman nuestra psique, y nuestra personalidad, es el patrón conductual. Ya hicimos hace años una pequeña introducción al tema que tenéis en este artículo y es un apartado del primer nivel de la formación en AVH que trabajamos a fondo en la EMEDT.

Para ampliar un poco su funcionamiento, y explicar por qué es tan importante a la hora de determinar cómo nos comportamos, hemos de hablar de uno de los elementos que lo forman, y que, aunque no necesariamente vienen “de serie” al nacer con el avatar que poseemos, si que se van generando continuamente a medida que nos vamos desarrollando fisiológica, psíquica y energéticamente.

Este “elemento” que vamos a explicar son los filamentos energéticos que “puentean” las diferentes runas del patrón conductual y que actúan como activadores concatenados de comportamientos automáticos. Es decir, que si se activa un elemento de nuestra personalidad, un “yo” con un comportamiento asociado determinado, automáticamente, según las conexiones del patrón conductual y cómo estén puenteadas las runas de este, se activan, en cadena, otros cuantos comportamientos más (reacciones emocionales y mentales), que no necesariamente vienen a cuento o están directamente asociadas al detonante inicial del proceso.

¿Qué son estos “filamentos”?

Principalmente son pequeños hilos de energía mental que se adhieren de una runa a otra, y que llevan la “corriente energética” que, saliendo de una de ellas, manda un pulso a una o más a las que esté conectada.

Un ejemplo sencillo. Pongamos que ves una noticia en la tele que te entristece. El detonante de la tristeza es el impacto psicológico y emocional que ese suceso lleva consigo, y que los medios de comunicación usan, amplifican y manipulan a su conveniencia.

Cuando estás viendo la noticia, tus sentidos físicos y extra físicos reciben la “onda” con el contenido de ésta, y con los “códigos energéticos” que el medio de comunicación (su egregor y los daemons a cargo) hayan adjudicado a la emisión. En general, se suele emitir todo con códigos de preocupación, alteración, malestar, miedo, desesperación, etc. Ya os hacéis a la idea.

Así que tu sistema de captación extra física recibe esos códigos, que vienen con la energía mental y emocional de las noticias, mientras tus procesos de decodificación naturales procesan su contenido: “ha pasado tal cosa en tal sitio y ha supuesto tal problema o tal situación”.

A continuación, esa información pasa por todos los procesos de filtrado de la psique y, según la programación de cada uno, cuando llega el momento de mandarlo hacia la parte de la personalidad para que nos hagamos conscientes de esa información, en el patrón conductual se activan los programas reactivos que deciden qué comportamiento nos va a causar tal suceso.

Todo es automático, aquí no interviene ningún “yo”, ni el alma, ni la supralma, ni el YS ni ningún componente consciente de nuestra AVH. Es más bien como una placa de un circuito electrónico en el que las señales emitidas por sus componentes circulan por los diferentes caminos y pistas que están disponibles y, según una serie de reglas programadas para cada uno, detonan por el camino una serie de programas asociados a nuestros comportamientos adquiridos.

Siguiendo con el ejemplo, si esa noticia con esos códigos energéticos al llegar a tus mecanismos de análisis concuerda, reverbera o resuena con alguna experiencia tuya, de esta u otras encarnaciones, presente en tu cuerpo mental, entonces esa emoción y reacción psíquica suele ser la más fácil de activar.

En mi caso personal, se me activa mucho la tristeza cuando oigo o escucho ciertos sucesos, no me activan enfado, ni desesperación por cómo está el mundo, ni rabia, etc., me activan tristeza, porque mi programación recupera “burbujas de información” de diferentes encarnaciones asociadas a “eso” que está pasando y me digo a mi mismo “si eso se hubiera emitido de otra forma no tendría que haber pasado así”, o me viene un pensamiento del tipo “si hubieran sido conscientes de tal cosa no habrían manifestado tal otra”, etc. Es solo un ejemplo, a cada uno nos vendrán diferentes formas de lidiar con lo que estemos viendo o escuchando.

Sin embargo, ahí no se queda la cosa. Cuando el primer detonante emocional y mental se ha puesto en marcha por la reacción del cuerpo mental a la “onda” de la información con los códigos que esta tuviera ha activado (la primera reacción que tenemos), ese enfado o incerteza o desespero, o la que sea, se activa a su vez en el patrón conductual, de manera que, de este modo, no solo la noticia reverbera y te recuerda a algo que tienes en tu cuerpo mental, sino que activa una reacción real de un comportamiento en tu personalidad.

Para que eso ocurra, entonces, la energía de la tristeza que ha sido activada en el cuerpo mental y emocional activa a su vez, por conexiones internas desde el cuerpo mental a las esferas mentales, la misma energía de tristeza o enfado o impotencia en el patrón conductual, en la runa en la que este programa se encuentre codificada.

Así, desde el cuerpo mental, por filamentos internos, llega al patrón conductual un pulso hacia la runa de impotencia, tristeza o la que toque, y tu “yo triste” se activa inmediatamente después de haber escuchado esa información (que ha de tener un cierto impacto y resonar en ti, algo leve, que ni te va ni te viene, o que no tiene códigos energéticos para activar “cosas” no suele tener mucho impacto).

Cuando tu “yo triste” ya está activo, y como en general aún suele haber mucha energía en esa primera runa que se ha activado, para darle salida a esa energía y no causar daños en el patrón conductual si el pulso es muy intenso entonces se deriva (automáticamente), la energía de ese pulso hacia otras runas. Y para hacerlo, se generan estos “puentes” entre runas, según necesidades de “salida” y de “dilución” de cualquier cosa que entre en el patrón conductual.

Evidentemente, no todo lo que captamos del exterior, de medios o de cualquier fuente tienen cargas intensas, pero algunas cosas sí que nos pueden tocar muy hondo y causar una reacción emocional más fuerte que otras, teniendo, entonces, que lidiar con un pulso energético más intenso que hay que disipar como sea para evitar daños psíquicos.

Así, si la “runa de tristeza” está conectada a la “runa de impotencia”, por resonancia y coherencia, (pues no sería lógico que estuviera conectada a la runa de “felicidad” por ejemplo), el mismo pulso que ha activado al “yo triste” para disiparse lo antes posible se envía hacia el “me siento impotente ante esta situación”, por un puente creado a través de un filamento energético que permita aliviar la carga de tristeza y reducir su intensidad, pero que, por otro lado, activa en cadena otro “yo” que no necesariamente se hubiera visto involucrado de tener menor intensidad la onda inicial recibida.

Un mecanismo de defensa psíquica natural en sus inicios

Este mecanismo, que nos activa como ya veis comportamientos en cascada que a veces podemos y a veces no podemos controlar, fue diseñado para disipar y repartir entre multitudes de “yoes” cualquier impacto que recibiéramos del exterior, y que pudiera causar algún tipo de daño más profundo y permanente en nosotros a nivel de la personalidad (evitar traumas, por ejemplo).

Los diferentes “yoes” que nos forman, todos gestionados por el programa ego, “aceptan”, por decirlo así, absorber parte del impacto en nuestra AVH de energías externas para protegerse mutuamente, de manera que, aunque no lo veamos o no nos demos cuenta, cuando el “yo triste”, o el “yo iracundo” se activan por algo externo que captamos, y la intensidad de esa activación aconseja dividir su impacto entre diferentes comportamientos, estos “puentes entre runas” que vemos y aprendemos a desprogramar en el primer nivel, son los que van desviando la carga y repartiéndola entre diferentes elementos de nuestra AVH.

Al absorber parte de esa energía, se activan diferentes reacciones, y la tristeza nos hace sentir impotentes y puede que active además el enfado o la ira (siempre son programas y comportamientos que tengan un mínimo de resonancia entre ellos), llegando ya, con tres o cuatro “yoes” activos a la vez, a conseguir disipar la carga e intensidad de la onda inicial y protegiendo así todo el sistema psíquico en su conjunto.

Ahora bien, como veis, este mecanismo, en los primeros modelos de “homos”, tenía esta función de protección psíquica que hemos explicado. Así que los puentes entre runas creados por estos filamentos eran una defensa psíquica natural ante lo que, en diferentes épocas históricas, cada ser humano pudiera vivir o captar de su entorno. Al no existir medios ni mecanismos tecnológicos usados a propósito para activar estas reacciones emocionales y psicológicas, el patrón conductual puenteado era una forma sencilla y eficaz de proteger el conjunto de la psique al repartir entre diferentes yoes las reacciones y cargas emocionales de lo que se estuviera viviendo.

Sin embargo, con la aparición de la tecnología para transmitir y programar, controlar y manipular a la psique humana, nuestra programación, nuestro subconsciente, nuestros comportamientos, etc., este mecanismo de defensa natural fue usado por REC y SC para todo lo contrario, es decir, fue usado para potenciar emisiones de realidad acorde a sus “requerimientos”.

De esta manera, si se quería densificar o bajar en vibración a la psique colectiva de la humanidad, intensificar el “llenado” de un IC regional con un determinado flujo energético (por ejemplo “ira” en un país para preparar una acción contra otro), o cualquier cosa de este estilo, entonces ya se usaban los egregores de los medios de comunicación, la programación a través de los móviles y redes sociales, etc., para que, en general, los códigos que recibiéramos a ver la tele, escuchar las noticias en la radio, conectarnos a la red social que sea o ver que pasa tal o cual cosa, genera automáticamente y por “puenteo” entre runas, tantos comportamientos automatizados y en cadena, como códigos tenga la “onda” de aquello que se nos ha emitido y hemos captado.

Con esto os quiero decir que, el patrón conductual, ya no actúa de forma natural por un miedo que se activa ante una situación “normal” (estás en una batalla en el siglo V y se te activa el miedo, estás en la prehistoria y ves un tigre dientes de sable y se te activa la huida y supervivencia, estás en un lugar que sea en una época la que sea y lo que te pase ahí te activa de forma natural tal otro comportamiento de tu personalidad, etc.). Lo que sucede ahora es que ya se envían, en la misma “onda” de las noticias, los medios, las redes, etc., diferentes códigos concatenados entre sí, para que activen, de forma automatizada, ciertas reacciones en las runas del patrón conductual sean naturales o no en nosotros.

Por lo tanto, según la psique, los ICs y los grupos a los que estén destinados esos sucesos, se programan para que les activen primero la reacción A, pero luego inmediatamente que se les active la reacción B, luego la C y, según la intensidad de lo emitido, llegue a activar también la reacción D en ellos.

Cuando muchos miles de personas activan la misma secuencia de reacciones emocionales y psicológicas ante un evento (preparado de antemano, una bandera falsa, por ejemplo, o algo diseñado a propósito a partir de la manipulación de la gente que no es consciente de cómo están siendo usados), entonces se emite mucha energía de esos tres o cuatro “yoes” de todo el mundo hacia los IC locales y regionales de donde se encuentren esas personas, que se “llenan” con flujos de los comportamientos A, B, C y D.

Si esos ICs, que son los sustratos para manifestar la realidad de ese barrio, ciudad, región o país tiene “mucho de A, de B y de C”, entonces, todos los escenarios que se puedan dar en esa zona, vendrán fuertemente impregnados de A, B y C, y la realidad local manifestada, finalmente, será aquella que se haya proyectado y emitido por todos, pero siempre dentro de los comportamientos y energías asociadas a A, B y C, que son los flujos predominantes en ese IC y zona.

Esto siempre se hace cuando hay algo que modificar, manipular, cambiar, alterar, etc., en la psique de algún sitio, sea porque hay elecciones en un país y se quiere mover a la población hacia un tipo de “idea concreta”, sea porque se quiere detonar un enfrentamiento con el vecino de al lado y este solo se detona si la psique de ambos países lo manifiestan, sea porque se quiere mover los flujos económicos, sociales o psicológicos de un comportamiento A en masa a un comportamiento B, etc.

Siempre está en juego el control de la realidad. Y como la realidad la emitimos y creamos entre todos, lo que siempre está en liza es el control por la mente de las personas, que somos los emisores individuales de esa realidad común.

Quien controla la psique y las reacciones de la gente, controla lo que la gente manifiesta, y quien controla lo que la gente manifiesta controla la realidad local, regional, nacional o mundial de la sociedad que creamos y compartimos entre todos.

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