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Cuando morimos, por definición, nuestra alma y los cuerpos sutiles inician un ascenso hacia dimensiones superiores, saliendo de nuestro plano y volviendo así al "hogar" donde se inicia otra etapa de aprendizaje, reposo, preparación para otra vida, etc. El recorrido hacia estos otros planos se hace acompañado de unos guías o seres que trabajan en el acompañamiento de almas de personas que acaban de fallecer, y se encuentran siempre con todos aquellos que están en proceso de transicionar, siendo nuestros propios guías los principales encargados de ello. Sin embargo, ocurre que muchas personas mueren en estado de shock, presas del pánico, en situaciones extremas, o…
