08
Dic
Energéticamente, el mundo en el que vivimos no es otra cosa que trillones de ondas, vibraciones de diferentes frecuencia, potencia, amplitud y fase que se combinan entre si, se transmutan a través de nuestro sistema energético, nuestros sentidos y nuestra mente, y se convierten en la realidad exterior que percibimos como el mundo. Si pudiéramos enchufar un osciloscopio a estas energías universales que componen toda nuestra existencia, veríamos, de alguna forma, la típica onda que todos conocemos, con sus crestas y sus valles (la parte más alta y la parte más baja), y que, combinadas entre si, dan como resultado…
