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Intuiciones que nos llegan de nuestro YS y la regulación de nuestra propia velocidad de avance evolutivo

Del último diagrama sobre los procesos REC-SC-Humanidad que habíamos esquematizado en uno de los últimos artículos, siempre hemos de tomar como referencia, para nosotros, la parte en la que, cada ser humano, a nivel individual, recibe desde sus niveles álmicos, suprálmicos y de YS las “instrucciones” e “intuiciones” con el mensaje de: “hay que sanar, hay que seguir aprendiendo, hay que compensar procesos, hay que completar lecciones, etc.”.

Lo anterior no se trata de una imposición u obligación, sino simplemente de la transmisión hacia nuestra AVH de las indicaciones de jerarquías y seres que regulan el desarrollo evolutivo de la humanidad, que, sin tener en cuenta el factor “tiempo”, van guiando la psique colectiva a través del SER de la Humanidad hacia nuestros siguientes estadios evolutivos (teniendo en cuenta, que, para ellos (desde su «visión») que tardemos un año o un siglo en hacer algo, en movernos un pasito más, en integrar nuevo conocimiento o en terminar lo que sea no les supone un problema, simplemente velan por que se recorra el proceso que nos lleva a “hacerlo” y que se ha de seguir hasta que se completa). Aquí hablamos del desarrollo de la humanidad en su conjunto, monitorizado por el crecimiento y evolución de la psique colectiva, a la que todos pertenecemos y a la que todos estamos conectados, y a la que todos contribuimos con todo lo que, cada uno, a nivel personal, emitimos, proyectamos, generamos, o hacemos como parte de nuestro mismo desarrollo y crecimiento individual.

Entonces, esas “intuiciones” que mencionamos ¿Cómo nos llegan? En realidad, siempre están ahí: son esa sensación interna de que deberías leer ese libro que te dieron, que igual tiene “algo” que te hace entender otro “algo” que te permite cuadrar aquello que no comprendías, o esa impresión de que deberíamos cerrar ese tema que tenemos pendiente desde hace meses, aunque nos da una pereza enorme ponernos con ello, pero que, aunque no lo sepamos, es clave para que una octava se cierre y otra se abra con cosas nuevas, o la idea que tienes de que estaría bien empezar aquello sobre lo que llevas meses dándole vueltas y no te decides a hacer, pero que, también sin saberlo, es el inicio de una “cosa” que, cuando se ramifique, llevará a otras “cosas” que forman parte de “más cosas” que tienes que aprender para marcar como completado un ciclo de vida, una etapa, un proyecto o un «lo que sea» que te toca trabajar en estos momentos.

Y es que no necesariamente necesitas “oír” instrucciones de ningún tipo. Si dialogas con tu YS está perfecto y es magnífico, pero, si no lo haces, con que prestes atención a las mini-situaciones que la vida te va presentando (que tú mismo proyectas desde tu AVH) y a las sensaciones internas a nivel intuitivo que te vengan al respecto, ya tienes una primera brújula para moverte por tu trama, pues el concepto clave aquí es este: “movimiento”.

En este caso, no se trata movimiento solo físico como tal (en el sentido de ir al gimnasio o andar un rato cada tarde), sino de movimiento psico-energético. Se trata de hacer cosas que muevan otras cosas que hagan arrancar más cosas, para que, el propio “efecto mariposa” de todo lo que ponemos en marcha pueda multiplicar las opciones de ir avanzando por las octavas evolutivas de la vida, y no tener la sensación de estar estancados o esperando a que algo nos venga a sacar de la apatía, lentitud, “parálisis”, etc. del día a día si es que así nos sentimos. En este sentido, cada uno somos nuestra propia dinamo de energía, nuestro propio motor de vida, y nuestro propio regulador de nuestra velocidad de avance.

Hay muchas cosas que te pueden venir “de la nada”, que quizás a nivel álmico se han puesto en marcha con la propia energía interna que poseemos, pero hay otras muchas cosas que es importante que arranquemos desde el nivel de la personalidad, para sentir que participamos en ello y, sobre todo, para entender que no somos victimas de nada, ni receptores pasivos de nada de lo que nosotros mismos estamos proyectando y nos pasa o nos llega. Así, hacer “cosas” que, intuitivamente nos da la impresión de que sería una buena idea hacer, es darle impulso a la dinamo interna de la proyección de la realidad de aquellas octavas y procesos que se han, previamente, gestado en tu cuerpo mental y en tu estructura psíquica, siendo, cada uno de nosotros, los que vayamos impulsando el movimiento y la acción de todo lo que se tiene que poner en marcha en nuestra realidad con más fuerza.

Si el “mundo de ahí fuera” parece parado o estancado a épocas (en otras todo parece ir extremadamente deprisa), no necesariamente nuestro mundo “particular” tiene porqué estarlo pues, dentro de tu “burbuja de realidad”, puedes tener una actividad frenética, evolutiva y energéticamente hablando, aun cuando el resto de la humanidad no esté haciendo nada, aparente no hacer nada, o se esté dejando llevar por las corrientes que, en cada momento, soplen a través de la psique colectiva y mueva eventos hacia uno u otro devenir global. Igualmente al contrario, el mundo «común» puede estar locamente acelerado, pero tu puedes mantener la calma y regular tu ritmo interno de gestión de las cosas que te pasan, porque tu eres tu propia dinamo de tu proyección individual, y con tu YS siempre puedes modular la velocidad de todo lo que manifiestas.

Aquí, lo que importa, ahora y en cualquier otro momento, son esas indicaciones que tus guías y tu YS te van haciendo llegar: “trabaja esto, lee esto, sana esto, termina aquello, cierra eso de más allá, etc.”. Y sin alarmismos, sin miedos, sin  agobios de que hay tanto por hacer que no nos da la vida para abarcarlo todo. A mi me entran de vez en cuando esas prisas cuando se me acumula todo lo que tengo en mi lista de cosas que quiero hacer y no doy abasto para ello, y siempre recibo la misma respuesta cada vez que pido consejo: «Está todo bien así cómo está en este momento, solo tienes que preocuparte de dar el siguiente paso para moverte a la siguiente casilla de tu proceso. Todo lo demás irá llegando a su momento».

En la transición de cómo estás ahora, trabajando lo que te toca trabajar ahora, hacia donde vas a estar luego, tras haber completado lo que toque completar en este momento, habrá una octava energética con sus 7 notas (pasos). En esa octava (todo lo que sucede en el universo se rige por la Ley de las Octavas) habrá altibajos, cambios, impulsos y acelerones, bajadas y ralentizaciones. Una octava no tiene duración fija en el tiempo. Las hay que duran segundos y las hay que duran décadas, porque no es el tiempo el factor que dirime cuando se pasa del DO al RE o del SOL al LA, sino que el trabajo que se tiene que hacer en el DO se complete, y lo que se tiene previsto hacer en el SOL se termine para iniciar lo que, luego, se tiene que hacer en el LA.

Así que nunca hay prisa para nada, todos vamos haciendo al ritmo que podamos hacer y desde ningún nivel superior nos abruman, ni nos empujan. Las prisas son y vienen de la personalidad, y tampoco pasa nada si sentimos que se activan, pero no deben dirigir nuestro comportamiento ni nuestra visión de las cosas. Como me dicen siempre, todo está bien ahora, tal y como está, y cómo estamos ahora es lo que define y permite que podamos hacer cosas para poder ir a “otro ahora”, más tarde, en el que habremos “completado algo” que también estará bien tal y cómo esté cuando llegue el momento.

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