
Completando un poco más el tema de la conexión de las redes neuronales del cerebro a la programación de la psique que habíamos visto anteriormente, y a raíz de una pregunta recibida de un alumno sobre si existe una “jerarquía” que marque que una red neuronal tenga preferencia antes que otra para activarse cuando están siendo reprogramadas múltiples estructuras mentales al mismo tiempo al hacer las sanaciones con nuestro YS, digamos que sí, que es correcto, pues, en cierto modo, diferentes procesos tienen diferentes prioridades y, a nivel cerebral, cuando se tiene que reconfigurar el entramado neuronal para ajustarlo a la nueva configuración de las esferas mentales que hayamos llevado a cabo, hay algunos de estos procesos que tienen preferencia y otros que tienen que esperar a que acaben los primeros.
Veamos por qué.
En general, y para simplificar la compleja estructura de este órgano, describimos al cerebro como compuesto por el cerebro instintivo, el sistema límbico y el neocortex, una forma de análisis que refleja tres niveles fundamentales de procesamiento que influyen en nuestra conducta: el impulso de supervivencia, la respuesta emocional y la interpretación lógica y analítica de los procesos de decodificación y gestión de la realidad.
Cuando estos tres niveles funcionan en armonía, la experiencia interna es coherente entre los diferentes elementos de nuestra AVH, y las gestiones y ejecuciones de todos los sistemas conectados a cada parte fluyen con claridad, pero, cuando están siendo reajustados porque estamos trabajando en algún aspecto de nuestra sanación energética, la activación y cambios que se tengan que hacer en cada una de estas partes dependerá de la decisión del YS de empezar por uno o por otro, según la complejidad de aquello que se tenga que sanar.
Así, si hemos trabajado ciertos programas relacionados con emociones, o hemos desprogramado parte de algún comportamiento en las runas del patrón conductual, o hemos eliminado algunos “yoes” de la superficie de la esfera de consciencia, y todo lo estamos solicitando a la vez a nuestro YS (como cuando ponemos tres o cuatro peticiones en marcha de forma simultánea porque las tenemos ya codificadas para ello), la ejecución de cada petición de sanación y reajuste se realiza según un modelo jerárquico en el que tiene prioridad aquella petición, sanación, desprogramación, ajuste, cambio, etc., que conlleve un mayor número de elementos a trabajar en toda la AVH de la persona. Es decir, el YS empieza siempre por la petición que “más trabajo” le da, para que nos entendamos, y deja las más «simples» para luego.
Esto se hace así porque cada petición que hacemos contiene una cantidad de energía finita, y como la intensidad de la energía usada depende de la consciencia puesta en el momento de hacer la petición, y esa consciencia depende de la comprensión que tengamos de aquello que estamos solicitando, se usa siempre el “caudal” energético disponible para trabajar primero en aquello que sea más laborioso de todo lo que se esté solicitando. Así, de todos los bloqueos que estéis quitando en una sesión, se ponen en marcha siempre primero los procesos para sanar los que sean más complejos de sanar, y se usa tanta energía como se pueda de la que está disponible según los parámetros de la petición realizada. Luego, si queda energía, entonces se inicia la ejecución de la sanación o desprogramación del siguiente proceso que sea el segundo más complejo, se usa tanta energía como esté disponible para ello, y así sucesivamente.
Como, en general, una petición contiene relativamente poca energía, se tiene que repetir a veces la solicitud para eliminar un bloqueo al YS bastantes veces, para que se pueda completar la cadena de cambios necesaria para finalizar el proceso de trabajo que estemos llevando a cabo. Como el último “tramo” del trabajo es la reconfiguración neuronal con la nueva “plantilla” según se haya reconfigurado la estructura mental o emocional de la persona (o la etérica, o la físico-energética, o la causal, etc.), pues los cambios en las redes cerebrales se dan también en el mismo orden en el que se dan los cambios a nivel psíquico o energético, teniendo prioridad aquellas sanaciones o desprogramaciones que requieran un ajuste mayor a nivel neuronal y usando la energía que haya disponible para ello, dejando las reconfiguraciones de menor prioridad para una segunda solicitud o para más adelante, cuando se vuelva a hacer otra sesión de sanación y se vuelva a trabajar en algo que quedó a medias o pendiente de completar anteriormente.
De ahí que, como ya sabéis muchos de vosotros, para saber si un proceso de sanación se ha completado o se tiene que seguir realizando nuevas peticiones para el mismo tema, os indico en los protocolos de trabajo que lo comprobéis con vuestro YS, pues puede que, con una petición de algo que estéis haciendo, haya sido suficiente para sanar algo al completo o puede que tengáis que pasaros varios días o varias sesiones trabajando en ese y otros temas que tengáis entre manos en paralelo, hasta que toda la «cadena» de cambios y ajustes que tienen que hacerse se haya completado al 100%, desde la parte o elemento mental, emocional o energético que haya habido que borrar o cambiar, hasta la última sinapsis neuronal que haya tenido que ser reconectada.
