
Tal y como vemos en el nivel 1 de la formación en Arquitectura Vibracional Humana (el nuevo nombre para los cursos de la EMEDT), la mente humana no funciona como un conjunto caótico de pensamientos aislados generados por las esferas mentales, sino como una estructura organizada en distintos niveles jerárquicos que configuran nuestra experiencia del mundo.
Cuando hablamos de desprogramar la psique, como comentábamos anteriormente, hablamos de trabajar en decenas de estratos de profundidad en la que, cual tetris, están ubicados todos los datos, información conceptos, etc., que forman la parte mental de nuestra estructura.
Además, no solo estamos programados por capas, estratos y niveles, sino que existe una jerarquía de procesos en los que esta información se organiza. En la base de cada esfera mental, y en la capa sustrato de cada nivel del cuerpo mental se encuentra el llamado “paradigma”, que actúa como marco global de interpretación y determina qué consideramos posible, real o verdadero dentro de una sociedad determinada. Es decir, todos tenemos una serie de reglas comunes que dictan cómo es el armazón de la realidad para todos los seres humanos, y eso viene de serie en el “fondo” de la AVH mental de cada persona.
Sobre ese paradigma operan los arquetipos, que son grandes categorías de significado como las reglas morales, científicas, políticas, religiosas o espirituales, que estructuran áreas completas de nuestra percepción colectiva y que rigen el conocimiento y creencias que tenemos cada uno de nosotros sobre un tema concreto, algo así como carpetas del disco duro donde todas las creencias, datos y sustratos de información sobre un área de vida concreta están almacenadas.
Finalmente, en el nivel más específico, encontramos los programas individuales, que contienen creencias concretas, órdenes y rutinas internas y patrones de conducta que determinan nuestra forma particular de reaccionar ante la vida, conectados a redes neuronales del cerebro, asociados en arquetipos y con sus múltiples yoes y mecanismos de gestión de la psique bajo coordinación del macro programa ego.
Esta arquitectura psíquica es la que explica por qué personas que comparten un mismo entorno pueden experimentar la realidad de formas completamente distintas, ya que, aunque el paradigma en vigor en cada época histórica sea el mismo para toda la humanidad o muy parecido, y todos tengamos arquetipos relativamente parecidos y configurados de forma relativamente igual, los programas y sistemas de creencias difieren tanto de una persona a otra como lo hacen dos copos de nieve. Es decir, no hay dos personas en el mundo con la misma configuración psíquica. Por lo tanto, no hay dos personas en el mundo que emitan la misma proyección de realidad, y, por tanto, no hay dos personas en el mundo capaces de decodificar, analizar y entender la realidad de idéntica manera.
