Por David Topí - 2 - agosto - 2017 8:01 pm

Desprogramando el miedo a los demás

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La desprogramación de partes de nuestra psique es solo uno de los múltiples pasos que son necesarios para recuperar todo nuestro potencial, nuestro poder, nuestra libertad, y nuestras capacidades y habilidades latentes. Ya hemos visto dos rutinas que forman parte de aquello que hemos de quitar, y, aquellos que lo hayáis hecho, aunque no lo notéis, habéis dado un pequeño paso para reducir la influencia que tiene el sistema bajo el que vivimos sobre nosotros.

Vamos pues con otra más, vamos a ir descubriendo cómo desprogramar aquello que no se desea que sea desprogramado, y vamos a ir equilibrando el juego, liberándonos un poquito, en cada paso, de aquello que ya no es necesario que llevemos a cuestas.

Evitando que nos entendamos

Si el miedo al cambio y la rutina de supervivencia se instalaron para evitar que las primeras “unidades” de seres humanos, lhumanus, como eran llamados, pudieran salirse de las tareas impuestas, y de aquello para lo que eran requeridos, en otra parte de la psique se instauró otra rutina para que esos lhumanus tuvieran reticencias a entenderse entre ellos, cooperar más de lo necesario y unirse más de lo permitido.

Esto facilitaba, y ha facilitado a lo largo de la historia, que no hubiera grandes revueltas (a no ser que fueran provocadas a propósito), que no se pudieran ejecutar rebeliones masivas, y que siempre existiera la posibilidad de que, activando los programas adecuados en la mente de las personas, igual que sucede ahora, se las pueda poner a unas en contra de otras. Esta rutina o programa que vamos a llamar de “miedo a los demás”, es, de nuevo, inconsciente, y por lo tanto, actúa por debajo del radar de la mente racional, en forma de comportamientos que no controlamos y que se activan por estímulos subliminales, tanto visuales, como auditivos, como energéticos, de forma que, si era necesario, porque se veía por ejemplo que muchos lhumanus estaban cooperando o yendo más allá de lo permitido en sus “reivindicaciones” sociales de entonces, se les podía activar el “miedo a los demás”, y entonces cualquier cosa les hacía ponerse a unos en contra de otros, exactamente igual que hacen ahora, y como siempre se ha hecho.

Programas complementarios

Este “miedo a los demás”, tiene otras dos rutinas asociadas, la primera, engloba el miedo a la escasez y a perder lo que uno tiene, que así te aseguras que se active el miedo al otro si percibes que eso puede suceder, y, por otro lado, está conectado con la rutina del miedo a no sobrevivir, que habíamos explicado en un artículo anterior. Así, cuando tenías enfrente alguien no conocido, alguien que potencialmente era un peligro, un competidor o alguien que pudiera representar una amenaza, el miedo a los demás, junto con el miedo a perder lo que posees, más la rutina de supervivencia, activaban todos los mecanismos de separación, alejamiento, defensa, etc., contra esa persona o ese grupo.

Hay que reconocer que las razas que hicieron este trabajo de programación sabían lo que hacían cuando crearon el árbol “de comportamientos” a imbuir, ya que se basaron en sus propias rutinas mentales que traspasaron parcialmente hacia nosotros, pero, aunque ellos eran conscientes de ellas y sabían que las poseían y cómo funcionaban, al ser humano se las imbuyeron lejos del alcance de su mente consciente, para que funcionaran automáticamente, y sin ningún conocimiento ni control por su parte.

Bien, entonces, como hemos dicho, esta rutina de miedo a los demás está imbuida también en la esfera mental inconsciente, conectada a la rutina de supervivencia, y hemos de pedir a nuestro ser, a nuestro Yo Superior, de la forma que ya hemos explicado anteriormente, y como en las anteriores ocasiones, que la elimine y desprograme, eliminando también, simultáneamente, el miedo a la escasez y el miedo a perder lo que tenemos.

Como veis, estamos trabajando en zonas consideradas “peligrosas” por el sistema, pues una vez mucha gente deje de tener estos programas automáticos en la mente, nuestros comportamientos reactivos cambiarán por completo. Dejaremos de temer al resto de seres humanos, pues somos todos miembros de una misma raza, haciendo que confiemos los unos en los otros, al menos en un grado mayor que hasta ahora, eso llevará a menos conflictos, que llevará a ser menos manipulables para ser usados en sus guerras, luchas y batallas varias. Evitaremos que nos separen con sus sistemas de creencias, pues no tendremos miedo a perder lo que tenemos, ni a aliarnos unos con otros contra el sistema de control. Todo esto, como digo, dentro de mucho tiempo, cuando mucha gente elimine todo esto que recién estamos explicando ahora, y de las que seguiremos dando más pautas en los próximos artículos.