Por David Topí - 2 - mayo - 2017 2:15 pm

Ajustes para llegar al hombre número cuatro

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Si la desidia y la laboriosidad son dos conceptos que requieren de la autobservación para poder encontrar el punto medio de equilibrio en todo aquello que hacemos, no es menos importante, evidentemente, saber que ese punto de equilibrio tendría que estar presente en todos los pares de conceptos duales y opuestos que podamos imaginar, y encontramos en nuestro presente diario. Lo que ocurre, es que, obviamente, no es sencillo estar siempre “neutro”, ni siquiera, posiblemente, sea lo aconsejable en muchas ocasiones, ya que la acción y el movimiento de la vida necesita del empuje de los lados del péndulo para seguir su curso y manifestación.

Una tarea siempre pendiente

La cuestión de cómo manejamos los diferentes aspectos de nuestra existencia a través de nuestra personalidad depende de cómo de conscientes somos de esos aspectos. Si no nos conocemos a nosotros mismos, y eso es algo que solo se puede hacer a través de la autobservación, no tenemos forma de darnos cuenta cuando se ha activado un programa y estamos reaccionando en vez de accionando, actuando de forma autómata, y cuándo lo estamos haciendo de forma consciente. Todas estas palabras, y conceptos, cuando los lees suenan bonito y suenan correctos, pero todos sabemos que los mecanismos de la psique enseguida los pasan a otros niveles más profundos, o bien los bloquean y los filtran para que nada suceda y todo siga como siempre. No nos cansaremos de decir que el trabajo que hay que hacer, internamente cada uno, es algo que siempre hay que tener como uno de los puntos constantemente pendientes de nuestra agenda personal.

En todo caso, siempre se consigue que algo de lo que vamos aprendiendo, leyendo o integrando llegue a niveles más profundos donde siembra alguna semilla, que poco a poco la consciencia real de aquello que somos puede regar para hacer crecer. Y, de ahí, nacen esos destellos de comprensión, sabiduría y entendimiento de conceptos y vivencias que, en algún momento, solo fueron palabras leídas en algún sitio, y luego se convirtieron en realidades factuales e internas vividas y experimentadas individualmente, que se incorporan a la realidad holocuántica de cada uno, y que llevan, inexorablemente, a ir cambiándola y moldeándola al ritmo adecuado para que nuestro mundo exterior refleje esos cambios que ya hemos hecho en nuestro interior.

Actualización de los campos mórficos del planeta

Ahora bien, ¿y a nivel macro? ¿qué está sucediendo? La situación de la Tierra a nivel energético es de cambio constante, no hay nada nuevo que decir aquí, pero ahora parece que estuviera todo un poco a ralentí (en términos macro-energéticos, respecto a las profundas modificaciones que se han dado en meses anteriores), por la necesidad de esperar a que se terminen estos cambios que fueron sembrados en su momento. ¿A qué se refiere? Es la necesidad de que los campos mórficos que contienen la información de los procesos evolutivos y de las energías que están disponibles para el planeta y para el ser humano, provenientes del exterior, que se habían reajustado anteriormente con nuevos contenidos, terminen de cuajar, como si de masas de energía que se están fundiendo y actualizando unas con otras se tratase, para que lo entendamos de forma visual. Estos campos mórficos están en diferentes niveles de la estructura del planeta, no solo para la vida humana, o no solo en lo que llamamos nuestro inconsciente colectivo, sino en todos los campos y estructuras de la realidad múltiple, las diferentes realidades paralelas que existen simultáneamente en la Tierra.

Facilitando la llegada al estadio evolutivo de “hombre número 4”

De esta forma, cuando los reajustes actuales hayan finalizado, energéticamente, la estructura de los campos que sostienen y hacen de base para la realidad del planeta, podrán ser usados para dar más acceso a ese “amor cuántico”, genérico y universal, del que hemos hablado anteriormente, lo que va a facilitar que esa energía sea más accesible a través del corazón de las personas, de nuestro cuarto chakra, de nuestro centro espiritual y de nuestra esencia, intentando despertar en la medida de lo posible esa conexión que todos tenemos disponible. El objetivo, es que, consciente o inconscientemente, sea más sencillo para todos trabajar con este tipo de energías que contrarresten todas las otras de baja calidad y vibración, presentes a nivel macro.

Y ¿por qué esta necesidad? Para la evolución conjunta de toda nuestra raza, se tiene que intentar hacer que la gente equilibre más su parte instintiva, mental y emocional, para acercarse un poquito a lo que llamamos “hombres número cuatro”, por nomenclatura de Gurdjieff (personas equilibradas instintiva, emocional y mentalmente, lo tenéis explicado en la conferencia “Humanidad y Salto Evolutivo”), ya que, si no se consigue de alguna forma equilibrar los tres componentes básicos de la humanidad, es muy complicado, o complejo, que podamos avanzar al unísono junto con los cambios en el planeta. De ahí que, una de las cosas que se tienen que completar para poder seguir adelante, evolutivamente hablando, es que una gran parte de la población tenga más fácilmente acceso a las energías que le llegan por su parte emocional, especialmente en nuestro hemisferio occidental, donde, de los tres componentes que definen el equilibrio de esta categoría evolutiva, es la que está más desequilibrada.

Los próximos tiempos que posiblemente tenemos por delante, indefinidos de momento en cuanto a duración, nos llevarán a eso, a buscar a nivel global, a nivel planetario, un equilibrio en esos tres aspectos, empezando por la parte emocional, intentando que individualmente cada uno lo consiga en si mismo, y facilitando las estructuras energéticas que ayudarán para ello. Se detonarán en cada uno las experiencias y vivencias necesarias para alcanzar ese equilibrio, y será un gran paso adelante en este camino que seguimos recorriendo.