Por David Topí - 17 - abril - 2010 9:20 am

Invierte en ti

“No puedo” es una de las frases más usadas por todos nosotros para cualquier cosa. No puedo permitirme esto, no puedo hacer lo otro, no puedo ir allá, no puedo cambiar aquí… no puedo.

Pero “no puedo” es una frase tremendamente descorazonadora, debilitadora y contraproducente, pues manda una poderosa “señal” de nosotros mismos, hacia nosotros mismos, que termina por provocar un sentimiento inconsciente de impotencia del cual podemos no darnos cuenta.

“No Puedo” es una afirmación rotunda. Como toda afirmación tiene un “poder energético” en nosotros, que manifiesta precisamente aquello que estamos pregonando. “No puedo ahora” tampoco es mejor, pues “ahora” denota cada momento que vivimos, y mantiene el mismo poder debilitador solo que ademas aplicado a cada instante de nuestra vida.

Cambio de vocabulario

Una de las cosas que enseño en mis procesos de coaching es a cambiar el vocabulario. El no puedo se transforma en frases que resulten menos “dañinas”. Por ejemplo, “no puedo permitirme esto“, en realidad no es cierto, seguramente existe una fórmula y un plan de acción que, bien aplicado, puede hacer que llegues a permitírtelo, aunque requiera un cambio de estrategia, de forma de ver el mundo o incluso de la forma en la que orientas tu vida. Pero “si que se puede”. Siempre se puede. En todo caso, hay momentos en que nos “irá mejor” hacerlo o no, será “más conveniente” o “menos conveniente”, será más difícil, requerir más tiempo o más esfuerzo, pero hay una diferencia abismal entre la conveniencia o dificultad para conseguir algo y la negación rotunda.

Invertir en ti

A veces para avanzar hay que retroceder. Para subir la escalera que nos conduce a nuestro objetivo hay que bajar peldaños, tomar impulso y saltar luego cuatro escalones de golpe. El impulso nos lo damos nosotros mismos cuando nos permitimos mejorar cualquier aspecto de nuestra vida invirtiendo en nosotros.

Invertir en ti es la única forma de no perder nunca, pues eres el único valor seguro que tienes. Invierte en aprender algo que necesitas, invierte en sanar lo que tengas que sanar en ti mismo, invierte en conocimiento, invierte en habilidades, invierte en crecimiento personal, invierte en ponerte en forma y mejorar tu estado anímico, invierte en tus relaciones y en tu amor propio, invierte en quererte, etc. Haz todo aquello que te beneficie, porque al igual que el “no puedo”, el “invierto y cuido de mi” es otro potente mensaje. Si tu cuidas de ti, significa que te valoras y te respetas. Y proyectar esa imagen de valor y respecto en el mundo no tiene precio. Lo que te viene de vuelta es lo mismo mil veces amplificado.

Dejarse ayudar y ayudar a los demás

Invertir en ti significa también dejarse ayudar, saber y reconocer que el intercambio de valor y de tiempo entre personas es la herramienta más efectiva. Tu tienes unas habilidades y conocimientos, y yo me nutro de ellas (sea pagando por un servicio, curso, etc., o sea por un intercambio de favores, de tiempo, etc). Yo tengo unas habilidades, un conocimiento y algo que ofrecer, lo uso para servir a otros de la misma forma. Se puede vivir de ello, por supuesto, es la filosofía básica de la abundancia: recibir dinero como moneda de cambio por un valor ofrecido.

Cambia el no puedo por “ya encontraré la forma de hacerlo” y el “nunca hago nada por mi” por un “constantemente re-invierto todo lo que puedo en mi mismo”. Verás que cambio abismal de filosofía de vida y calidad de la misma obtendrás en poco tiempo.